CRÍTICA DE LA TORRE OSCURA

Por Francis Díaz Fontán
 
Por fin llega a nuestras pantallas una de esas películas que son enormemente esperadas, y, a la vez, enormemente desgastadas, y es que cuando hablamos de una de las obras de Stephen King más especiales, creativas, definitorias, inclasificables y, además, difíciles de adaptar de toda su carrera bibliográfica, las reacciones de la prensa y el fandom se empiezan a oír mucho antes de lo normal.

El proyecto ha atravesado momentos muy difíciles desde el principio, y ha ido generándose uno de esos casos de malos presagios en la prensa especializada comparable al de Waterworld (Kevin Reynolds, 1995), o las recientes películas de súper-héroes de DC, en que todo cuanto se comentaba, ya fueran noticias del set, o de proyecciones internas, eran muy poco esperanzadoras, y han contaminado la popularidad del bebé desde la primera ecografía.

Con este panorama, muchos hemos acudido a verla temiéndonos lo peor, y por eso ha sido especialmente grato encontrarnos una película que, si bien se toma libertades de adaptación y adolece de una evidente tendencia a lo convencional, es una peli interesante, muy divertida, recomendable para todo tipo de público, y que, aunque cambie elementos medulares de la novela, respeta mucho el universo Stephen King, y aunque quizá no lo haga de forma tan rica como consiguió el propio King en la mini serie de TV Hospital Kingdom (2004) -que es una de las obras audiovisuales que mejor representan el multiverso del escritor de Maine- sí sabe rendir tributo al catálogo del autor de forma muy evidente para los que le conocemos.

Los homenajes a King impregnan toda la película y, al igual que en la literatura, en que todas sus novelas están en cierto modo “relacionadas”, compartiendo la misma mitología, así que podremos ver muchos referencias a otras obras de King, y desde Christine, a Pennywise (calentando antes de ver la inminente nueva versión), pasando por El Resplandor o incluso Cadena Perpetua, lo cual le da a la película el valor añadido de saber que nos plantea un “Buscando a Wally” muy especial.

La Torre Oscura, al igual que la novela, cuenta la historia de Roland (interpretado por el siempre genial Idris Elba) un pistolero de otra dimensión que conoce a un niño de la Tierra mientras persigue al malvado Hombre de Negro (Matthew McConaughey). Aunque la forma en que se desarrolla la historia es muy distinta a la novela ya desde su comienzo, y debido quizá al presupuesto y a la duración, es algo más simple que en la obra original. Y contribuye a esa simpleza la tendencia, quizá inconsciente del adaptador, de “ordenar” y dar coherencia a un universo como el de La Torre Oscura, que se caracteriza por su confeso y manifiesto desorden.

En definitiva, La Torre Oscura, a pesar de las salvedades, se las apaña muy inteligentemente para saber atrapar al espectador, y, a diferencia de otras adaptaciones de King, esta peli es recomendable para cualquier público, desde niños y hasta adultos, convirtiéndose en una especie de La Historia Interminable (Wolfang Petersen, 1984). Lo malo, es que lo han conseguido a costa de una de las novelas más profundas de King.

Los actores hacen un trabajo más que digno, especialmente Idris Elba, nuestro pistolero, y Tom Taylor, el joven Jake, que forman una interesante pareja de Buddy Movie de fantasía.

Lo Mejor: Los actores, las referencias a King, y la belleza sencilla del production design.

Lo Peor: Su duración, es una peli cortita, y casi se puede ver que ha sido un proyecto llevado a cabo con más prudencia que arrojo creativo.
 
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