CRÍTICA DE THE LIMEHOUSE GOLEM

Por Pablo S.Pastor
 
Una serie de brutales asesinatos tienen en total desconcierto a un inspector en el Londres Victoriano. Puede que esta premisa os sea familiar, de hecho ‘The Limehouse Golem’ y los asesinatos de Jack El Destripador tienen mucho en común. Es a partir de 1880 (ocho años antes de que Jack comenzara su "divertido y sangriento juego"), cuando el Golem lleva a cabo sus asesinatos, que tendrá que resolver el inspector John Kildare, interpretado por Bill Nighy.

Tras clausurar la edición pasada del festival de Sitges, ahora llega a nuestros cines lo nuevo de Juan Carlos Medina, director de ‘Insensibles’. Basada en la novela publicada en 1994 por Peter Ackroyd, esta ha sido ágilmente adaptada por la guionista Jane Goldman, que nos presenta una divertidísima y espeluznante pesadilla con un sabor juguetonamente literario y gótico.

Para resolver este caso, Kildare tiene una lista de cuatro sospechosos entre los que destaca el dramaturgo recientemente fallecido John Cree (Sam Reid). Al parecer este fue envenenado el día después del asesinato más reciente de Golem, y su esposa Elizabeth (Olivia Cooke) está siendo juzgada por ello. ¿Podrá Kildare conseguir la doble hazaña de resolver los asesinatos de Golem mientras que al mismo tiempo salva a esta mujer inocente de la horca?

Es el personaje de Cooke y su notable actuación quien aporta el toque más natural a un reparto muy teatral en el que destaca Douglas Booth, interpretando al artista de los musicales Dan Leno. Al igual que casi todas las películas ambientadas en el vívido Londres Victoriano, hay una gran cantidad de fabricación digital y diseño de producción tras una pantalla verde, pero en esta ocasión ha estado bien salvado por el director de fotografía Simon Dennis, que contrasta los colores cálidos del teatro con las sombras brumosas de las calles, mientras que los tonos más claros pintan las escenas del tribunal, dejando claro que se trata de un espectáculo totalmente vacío. En cuanto a las representaciones gráficas de los crímenes (lecturas dramatizadas de los diarios del asesino), estas mantienen los horrores a una distancia que habría estado bien traspasar en algunos momentos. ‘The Limehouse Golum’ puede no ser nada nuevo, pero sin duda consigue traer algo de frescura al viejo cadáver del melodrama victoriano.

Lo mejor: su reparto.

Lo peor: no ser más hardcore en los asesinatos.

 
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