CRÍTICA DE INFERNO

Por Manuel Mañero
 
Ron Howard da su particular y firme ‘hasta luego’ a la serie de Robert Langdon con una ‘Inferno’ intensa, desatada por un ritmo alterado y a la que hay que reconocerle unos retoques genuinos -sobre todo al comienzo- respecto a la saga. Sin embargo, ‘Inferno’ cae de madura, con un año de retraso respecto a su fecha de estreno original, y se queda perceptiblemente corta en lo que a la relación expectactivas - realidad se refiere, como tantas veces ocurre con las adaptaciones. No debe ser casualidad que sea la más corta de las tres que ha tomado de Dan Brown: ni el espectador ni el propio elenco parecen conformes en un tramo final en el que todo es previsible por omisión y casi no queda sitio a la sorpresa real.

En cambio, y admitiendo que tenemos idealizadas y mal definidas a las sorpresas reales, a ‘Inferno’ hay que tratarla con sumo cuidado no sólo por su corazón literario, sino también por la percepción que el reparto proyecta en la sala. Tom Hanks, que sigue envejeciendo, juguetea con su personaje en un arranque de cinta espectacular y estridente, que casi te quieres creer. Le toma el relevo enseguida una Felicity Jones que celebra 20 años de carrera en un espléndido momento interpretativo, pero cuyo designio arruina la linealidad de la historia y lo artificioso que parece en todo momento un real consorcio de traiciones que salta del papel al cine. Acompañan los efectos, medidos y recatados, y un imponente montaje: pero no cunde la historia. Y eso es de lo que se debería tratar.

Porque cuando la acción abstrae del argumento con el ímpetu que lo hace en ‘Inferno’, el trabajo pasa a alardear de relleno. El espectador desconecta, y con razón: ni siquiera la novela escapó a esta crítica. Los giros se suceden y ninguno coge por sorpresa: la reacción a eventos que podrían sobrecoger se quedan en hombros particularmente laxos y vistazos al reloj. Es precisamente este ritmo que cabalga dentro del límite de los 120 minutos lo que aprisiona la historia, la desnuda y la desequilibra, arrebatándole cualquier argumento verosímil. Funciona como debería funcionar un thriller histórico siempre complicado de normalizar y acercar al público: regular. Como producto, de esto le caben ya pocas dudas a Howard, Brown y quizá Tom, permanece de pie en un mercado que ya no se cuestiona nada. Pero que debería.

Especial atención al trasfondo de la película, que plantea una pelea fatal para el ser humano y altamente adictiva para quienes sigan en el día a día los planteamientos de fundamentalismos determinados: si coges la primera salida del film y atiendes a la intrahistoria, te encuentras por sorpresa arrepentido, dolido y sin causa reconocible. El hombre sigue siendo su más fiable fuente de inspiración, y más que el hombre, su existencia y necesario control. Algo más lejos que nunca en la realidad todavía una exquisita quimera sobre la que apoyar películas efectistas a las que no quepa exigirles demasiada coherencia. Esto es ‘Inferno’, en definitiva: si quieres, vas a disfrutarla. Pero por mucho empeño que le pongas, vas a tener que buscar la mayoría de sus retorcidas respuestas por ti solo. Como en el libro.

Lo mejor: Una correcta Felicity Jones; el montaje y sobre todo el comienzo, excelente cebo para atraer a los agnósticos y convencerles para invertir su tiempo

Lo peor: Ritmo encajonado en dos horas, exageradamente inverosímil y algo desdibujada en la administración de respuestas que nunca llegan al espectador
 
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