CRÍTICA DE ANIMALES FANTÁSTICOS Y DONDE ENCONTRARLOS

Por Sergio Tofiño
 
Hablar de "Animales Fantásticos y dónde encontrarlos" es inevitablemente, nombrar a Harry Potter, pues no creo que haya nadie en el mundo que no conozca a Harry Potter. Pero solamente lo nombramos para aclarar que esto es un spin-off del libro, nada más. Ahora olvida al niño protagonista de las gafitas redondas y mira más allá de las ocho películas (o los 7 libros, como te guste más) que viste de él. Pues, eso sí, está llena de referencias a todo ese mundo mágico que ya conocemos.

"Animales Fantásticos y dónde encontrarlos" es mucho más adulta que "Harry Potter" y eso se agradece. Disfrutarán los pequeños, pero mucho más los mayores. Aquí no tenemos un trío de niños/adolescentes aprendiendo a usar varitas mágicas en una escuela de magia. Aquí los magos y brujas ya están más que formados y vamos a lo que vamos: las aventuras mágicas que les llevan a darnos escenas llenas de efectos especiales por un Nueva York color sepia en los años 20. Personas especiales (y muggles) que conviven con animales inimaginables de todos los tamaños y colores y muchos hechizos. Aquí ya no hay aprendizaje y colegios que valgan, estamos en el mundo "real".

Quizás lo primero que eches en falta es un malo de la función más potente o que sepas identificarlo mejor (Voldemort hizo mucho daño, valga la redundancia). Si, Colin Farrell no se lo trabaja mucho. Y es que la película no pierde el tiempo en mostrarnos en detalle la personalidad de los personajes o de explicar los sentimientos que les llevan a actuar de una forma u otra. Ya tendremos tiempo de eso más adelante (5 películas en concreto). Esta primera película sirve de carta de presentación perfecta de lo que nos tienen preparado: futuras relaciones amorosas, futuras guerras entre linajes y más de un villano en escena. Aquí se muestran las cartas, aquí sabes que tienen cartas muy buenas y aquí sabes que la partida que acaba de comenzar va a ser épica. Y estamos deseando verles ganar.

Tan solo tienes que ir con dos cosas claras: esto es otra mirada a la saga de magos que te encantó y que no tiene escenas tras los créditos. Por lo demás, bienvenido a la nueva era de J.K. Rolling. Sin Harry Potter, pero con muchos guiños a lo ya visto.

Lo mejor: la potente banda sonora de James Newton Howard.

Lo peor: que Eddie Redmayne le ponga ese punto de timidez a todos sus personajes aunque estos no lo necesiten.
 
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