CRÍTICA DE MUSA

Por Carlos Marín
 
La ‘Musa’ de Jaume Balagueró marca el compás de su poemario en los primeros compases: thriller con toques de suspense y acento en el horror, rima consonante en todas sus escenas y vencimiento de la clase por encima de la perversión. En cierto sentido, es la otra cara de aquella ‘Mientras Duermes’: en el lado de los buenos, en la búsqueda de la luz y, por sorprendente que parezca, en la fe sobre el amor y la pasión por encima de la seca y destructora psicopatía antihumana de sus villanas.

Samuel Solomon es profesor de literatura, poeta de vocación y, por los haces del destino, testigo del suicidio de la mujer que ama. Estancado en su trauma, Solomon comenzará a tener pesadillas sobre una vieja mansión, un grupo de mujeres vestidas de negro y el asesinato de una joven. Un sueño que le unirá a otra chica con las mismas pesadillas y que los dirigirá a conocer a un mal milenario: las damas, musas inmortales capaces de utilizar la fuerza de la poesía para desterrar los más poderosos y crueles hechizos.

La brujería que no es brujería, tan soterrada en la novela original y tan difícil de sintetizar en cine, se presenta en el contexto poético adecuado. Las damas susurran, cambian la voz y disparan sus flechas envenenadas a los pobres mortales que se interponen en su camino. Son villanas diferenciadas por su carácter y objetivo, con clase y sin arrugas. Como las musas de los artistas, son bellas y siniestras armas de doble filo, avariciosas y crueles. Son la maldad personificada.

Balagueró apuesta por menos contraste y más luz, quizás animado a quedarse en un relato más pasional que cerebral. Su trama viaja por distintos puntos, descubriendo y desmontando las pistas que completan un puzzle no necesariamente revelado en último minuto. Un misterio que, cuando pone las cosas pertinentes en juego, deja paso al viaje de los personajes y al enfrentamiento contra sus más poderosos miedos. Las damas son, al final, el obstáculo definitivo contra el que sus protagonistas deben ser estrelladas.

Dejando los huesos a ‘La Dama Número 13’ de Somoza, ‘Muse’ es una estupenda adaptación sobre un imposible texto que conserva la fuerza de las palabras y lo original de su concepto. Una historia de brujas sin brujas, de mitología compleja y poesía terrorífica, más cercana al terreno del thriller que al del suspense (‘Mientras Duermes’) o el terror (‘Los Sin Nombre’, ‘Darkness’) que hasta ahora su realizador había explorado. Una fantasía de ejemplar ejecución y disfrute.

Lo mejor: lo original de su concepto y villanas.

Lo peor: en ocasiones es demasiado convencional.

 
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