CRÍTICA DE WONDER WOMAN

Por Francis Díaz Fontán
 
Cada vez que Warner, en su día, nos traía una nueva adaptación de su catálogo de superhéroes de cómic, se hacía historia del cine. Así ocurrió con Superman (Richard Donner, 1978), con Batman (Tim Burton, 1989), y, aún tratándose de un personaje “repe”, y de una secuela, con The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008), en que el estreno de un nueva película cambiaba la forma de considerar a los personajes de cómic, o marcaba tendencias de moda durante los siguientes dos años, o conseguía que una peli de este género brillara en la gala de los Oscars.

El tiempo ha pasado, y hoy en día, cuando nos nos llega una nueva entrega del universo DC, gran parte público se convulsiona, rara vez se recibe de forma sosegada, y generalmente trae opiniones muy polarizadas, despertando el amor absoluto en algunos, y un odio desgarrador en otros. Así, desde Man Of Steel (Zack Snyder, 2013), hasta Suicide Squad (David Ayer, 2016), pasando por la más polémica de ellas, Batman V Superman (Zack Snyder, 2016), el universo superheróico de DC/Warner Brothers se precia de no haber dejado a nadie indiferente, y si bien de forma algo más guerrera que en otros tiempos, cada nuevo aporte al cine comiquero hace sacudirse a todo el sector de opinión de la industria, lo que es una forma curiosa de seguir asegurando una presencia de primera fila en la historia del cine más allá de la novedad inicial, allá por los 70’s.

Y aquí es donde nos encontramos con uno de los casos más singulares, Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017), ¿y por qué es un caso singular? En parte estamos ante un personaje que debutó de la mano de Zack Snyder en Batman V Superman, con lo que sería de esperar que siguiera la estela de polémica de crítica desmedida de ésta, pero sin embargo, está cosechando un éxito de crítica, opinión del público, y recaudación, allá donde se estrena, comparable a los éxitos de la vieja DC/Warner, en que la “primera película” de cada personaje era un acontecimiento cultural extraordinario.

La visión de Zack Snyder de Wonder Woman está entrando, de la mano de su directora Patty Jenkins y del guión escrito por el propio Snyder, en la historia del cine por la misma puerta grande que el Superman de Donner o el Batman de Burton, habiendo nacido dentro de esta nueva etapa de desafíos creativos y descontentos de la crítica.

Y las comparaciones con el Superman de Donner no son casuales, ya que derrocha un profundo amor por el estilo de aquella primera gran peli del género, tanto en su tratamiento visual -hermoso y naturalista, sin los extremos etalonajes desaturados de Man Of Steel- como en lo narrativo y conceptual, centrándose en el más clásico y palpable concepto de heroísmo, transmitido por una Gal Gadot que derrocha corazón con cada gesto, y valor en cada plano. Por supuesto, mencionaré un sutil, aunque muy evidente homenaje a la secuencia de Lois y Clark en el callejón.

La película, de estructura y narrativa más convencional que las anteriores del universo compartido de DC, nos cuenta la historia desde la infancia de la heroína hasta su génesis como luchadora por la justicia, pasando por su descubrimiento de la civilización, y mantiene al público deleitado con la personalidad de una protagonista cuya principal característica es su anhelo de traer paz al mundo.

La banda sonora es a la vez muy clásica, y todo lo salvaje y rompedora que fue aquella melodía con la que Hans Zimmer nos introdujo al personaje en Batman V Superman. Por su parte los secundarios saben aportar sabor a la peli, pero manteniendo el lugar que les corresponde en una cinta en que todo gira en torno al carisma de la protagonista. Destacan el siempre bienvenido Christopher Pine como Steve Trevor, y el polifacético David Thewlis como Sir Patrick, un hombre profundamente pacifista viviendo la peor época para serlo.

En conjunto, Wonder Woman es una peli muy bien hecha, que si bien es menos arriesgada que las últimas películas de DC, y menos novedosa de lo que fueron las antiguas, ha sabido traer de vuelta el heroísmo más canónico del mundillo, y, lo más importante, ha sabido gustar a todo el mundo, y unir a una comunidad de fans que estaba muy polarizada en los últimos años. Parece que esta Guerra de opiniones no ha podido con nuestra más aguerrida luchadora por la paz.

Lo Mejor: Gal Gadot, sin duda, cuyo carisma nos trae la que ya es la Wonder Woman favorita de muchos; Los villanos Elena Anaya y Danny Huston, y la fotografía clara, limpia y preciosista de muchos momentos del film.

Lo Peor: A ratos es una película obvia, formulista, llena de momentos, conceptos, y situaciones que ya hemos visto en el género.
 
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