CRÍTICA DE READY PLAYER ONE

Por Francis Díaz Fontán
 
Mucho se está hablando estos días sobre READY PLAYER ONE, la última película de Steven Spielberg, y de temátiga videojueguil, basada en la novela homónima de Ernest Cline, y que está llena de cameos de miles de personajes, elementos y objetos de nuestros productos de cultura pop favoritos.

Así, desde la Battlestar Galáctica, la Serenity de Firefly, El Gigante de Hierro, Robocop, Freddy Krueger, los soldados de Halo, mucho DC Comics y un larguísimo etcétera decoran esta deslumbrante pieza de entretenimiento que está destinada a convertirse en un clásico del género.

Muchos ya la están definiendo a base de referenciar otros títulos, como “Es el Nuevo Tron”, o “Rompe Ralph mezclado con Charlie Y La Fábrica De Chocolates”, cuando lo cierto es que la mejor manera de definir la película no es acordarse de otros títulos, sino de nosotros mismos en tiempos mucho mejores: ¿Recordáis esa sensación de ocho años de coger la caja de los muñecos, volcarla en el suelo, y juntar clicks de Playmobil, Másters del Universo, G.I.Joes, Star Wars de Kenner y Secret Wars y jugar a diestro y siniestro formando el crossover más imposible que uno pudiera imaginar? Pues ese plan de Domingo de presupuesto modesto, financiado por reyes magos y abuelas durante años, es lo que ha hecho Spielberg en Ready Player One con un megapresupuesto. Pero debemos decir que ha valido cada centavo, ya que la peli es una experiencia tremendamente divertida, que consigue devolverte esos ocho años que ya apenas recordabas.

Dentro de la filmografía de Spielberg, todos los que esperéis encontraros alguna de sus joyitas de ciencia ficción, como E.T. (1982) Inteligencia Artificial (2001), o Minority Report (2002), por favor, cerrad al salir sin molestar al resto de la clase. Aquí el realizador ha decidido divertirse con este título, con este título que bajo esa ensalada de miles de referencias a la cultura pop mezcladas de manera caótica, esconde una fábula con su propio mensaje, en que los personajes, sus motivaciones e inquietudes, tienen mucho que decir, empezando por su protagonista Tye Sheridan (Cíclope en X-Men: Apocalypse) que interpreta a Wade, y que a través de su avatar “Parzival”, nos muestra el fantástico mundo virtual en el que transcurre la mitad de la acción, que, al igual que la otra mitad -un descuidado mundo real del que nadie se preocupa al no poder competir con la belleza del entorno virtual- está espléndidamente diseñado, y es que, el factor visual de la peli es sencillamente formidable.

La música del enorme Alan Silvestri cumple muy bien tanto su función nostálgica como narrativa, e incluso nos deleita con un bien recibido auto-homenaje al recordar a saga de Regreso Al Futuro (Robert Zemeckis, 1985), y si bien el tercer acto es algo más largo de lo deseable, la edición es más que correcta.

En definitiva, READY PLAYER ONE es una películasingular, sencilla sin caer en lo simplón, desenfadada sin caer en lo superficial, e ingenuamente dulzona sin caer en lo relamido. Para muchos, un auténtico caramelito, y el retorno del maestro a la categoría que podríamos definir como “pelis chachis”. Altamente recomendada para todos, pero especialmente para esos devoradores de cultura popular que se derretirán de gusto con todo el aluvión de cameos, homenajes, y referencias a nuestros temas favoritos.

Lo Mejor: La ambientación y los cameos, el personaje de Simon Pegg, el conjunto de la peli en general.

Lo Peor: El agotador desenlace.
 
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