CRÍTICA DE THE FACULTY

Por Adrián Álvarez
 
Después de Scream y Scream 2, Kevin Williamson decidió repetir la fórmula del homenaje (o plagio, según se mire) a viejos clásicos en un contexto actual, utilizando la autorreferencialidad, con esta película sobre invasiones extraterrestres. Básicamente, tenemos un filme que plagia a "La invasión de los ladrones de cuerpos", pero que pone en boca de los personajes dicho filme para convertir la trama en una cortesía hacia ésta. El desarrollo de la historia está bien construido, y como se puede esperar de este guionista, cada personaje tiene una personalidad destacada y reconocible; merece una mención aparte la mala baba del planteamiento, la rebelión estudiantil, y de algunas situaciones como la curiosa prueba anti-alienígena.

Por su parte, Robert Rodríguez puso su técnica a los pies del guión, consiguiendo imágenes inquietantes como la de Robert Patrick bajo los aspersores, y escenas muy bien resueltas como el final, que aun así peca de precipitación.

Un punto a destacar son los actores, pues en The Faculty se reunió todo un Brat Pack (cuadrilla de mocosos) de jóvenes promesas, desde un Elijah Wood que aún no había aprendido a temer a los anillos a Josh Harnett, pasando por Laura Harris, Clea DuVall o Jordan Brewster. Eso, sin nombrar a actores competentes como el citado Robert Patrick o Famke Janssen. En general, las actuaciones son muy notables y es de agradecer que, siendo un producto teen, haya credibilidad por parte de todos los actores, rescatando este producto del basurero del cine de terror adolescente.

Sin embargo, y a pesar de tantos puntos a su favor, hay algún agujero en el guión, y en el fondo sólo es una película de Serie B simpática, a ratos algo ramplona, para pasar el rato, y eso evita que alcance notas más altas. Pero siendo sinceros, y a la hora de estar noventa minutos entretenidos, ¿de verdad es tan importante eso?

Lo mejor: La dirección lograda de Rodríguez, y ciertos planteamientos del guión. La actuación del plantel protagonista. Su falta de pretensiones.

Lo peor: Lo abrupto del final, epílogo "todos felices" incluido. Su desfachatez a la hora de fusilar un clásico.
 
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