CRÍTICA DE SUNSHINE

Por Adrián Álvarez
 
Puede decirse que hay dos tipos de películas espaciales: en las que los astronautas están tan tranquilos, porque parece que están en un autobús a Cuenca en lugar de en una nave; y en las que el espacio es el medio más hostil de todos, donde un descuido, un error de cálculo, puede acabar con tu vida... y con la de todos los demás. Armaggeddon estaría en la primera categoría, y esta Sunshine, en la segunda.

El argumento suena a tópico por todas partes: el Sol se está apagando, y para salvar a la humanidad se lanza la nave Ícaro II, con el fin de reactivarlo; tiempo atrás, la nave Ícaro I fracasó, y este segundo intento supone la última esperanza. Digo tópico porque parece la típica excusa de los norteamericanos, que nunca parecen saber el uso de todas sus bombas atómicas, y se dedican a lanzarlas contra lo que pueden: un asteroide, el centro de la Tierra, los rusos... Sin embargo, la película esconde un pretendido trasfondo espiritual, muy al estilo de 2001: Una Odisea en el Espacio, interesante pero que acaba empequeñeciendo según se acerca el final..

La factura de la película, por otra parte, es impecable. Los efectos especiales son maravillosos, y tanto las imágenes como el sonido ayudan a crear la atmósfera adecuada. Mención aparte merece la labor del director Danny Boyle, y del director de fotografía, al saber imprimir con mucho acierto el angustioso libreto de Alex Garland; esta película supone la tercera colaboración entre guionista y director, y personalmente estoy impaciente por ver qué más nos pueden traer. Queda por reseñar la labor actoral, donde destacan por méritos propios Cillian Murphy, Chris Evans (sí, este tío es algo más que una cara bonita) y Cliff Curtis. El resto del reparto lo hace muy bien, aunque Michelle Yeoh da la sensación de haber sido desaprovechada.

En cuanto a la película en sí, es ciencia ficción de calidad que, sin embargo, se adentra en el terreno del thriller sobre su última parte, quedando un resultado irregular: produce mucha más angustia la situación inicial de los tripulantes del Ícaro II, enfrentados a un Sol moribundo pero aun así mortal, que la típica persecución de asesino a bordo. La sensación general es que los creadores de esta película no tenían fe en el ritmo de la primera parte y decidieron meter con calzador un slasher de diseño. El resultado general es heterogéneo, pero para nada se resiente en el bolsillo, porque es un filme más que digno.

Por cierto: la película da un increíble mal rollo. Desde la asfixia visual a la que se nos somete, hasta la muerte de una persona, representada en la mayoría de los casos como algo largo y agónico, Sunshine es capaz de alterar los estómagos más sensibles.

Lo bueno: Pretende encogerte el estómago y lo consigue. Historia, diseño, representación sobrecogen, y los actores hacen una excelente labor.

Lo malo: La variación de la historia hacia el final, con un cambio de registro que cambia demasiado el balance de la película. La sensación de haber visto lo mismo antes. Varias veces.
 
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