CRÍTICA DE LA COSA

Por Enrique Abenia
 
Uno de los títulos más conocidos del mítico John Carpenter, gran maestro del terror que todavía es visto por muchos como un mero realizador de serie b. Cuenta en su filmografía con películas tan inolvidables como "La noche de Halloween" o "El pueblo de los malditos".

En esta ocasión, Carpenter realiza un remake de una antigua obra de Christian Niby que, aunque poco valorado en su época, se ha convertido con el paso de los años en un auténtico -y merecido- filme de culto. Lo mejor, sin duda, de La cosa es la genial dirección de Carpenter, que maneja como nadie la narración, y los espectaculares efectos especiales de Rob Bottin. Nunca había visto unas imágenes tan repulsivas de un monstruo que aunaran a la vez belleza, horror y repugnancia como en esta película. A buen seguro, hicieron las delicias del excéntrico David Cronenberg.

A pesar de que la trama tiene algunos defectos en su desarrollo -el espectador acepta desde el principio el pacto de lectura del filme, pero hay hechos y escenas del mismo que no se explican y resultan a todas luces inverosímiles- Carpenter utiliza toda su clase para convertir el clímax en una inquietante parábola del ser humano, donde todos los personajes desconfían de todos -e incluso de ellos mismos-, y emprenden una lucha salvaje por sobrevivir. Carpenter, así, muestra como nadie el egoísmo inherente al hombre y su locura ante situaciones que le sobrepasan.

Sencillamente escalofriante.

Entre los actores, destaca sobre todo la presencia del genial Kurt Russell, que empezó a ser conocido en esta época gracias a posteriores trabajos con Carpenter, y otro nombre famoso, Keith David.

La cosa, pese a sus defectos, es una auténtica serie b, que bien debería ser vista por todo amante del cine, aunque algunas escenas sean demasiado escabrosas y extrañas. Una rareza de culto.
 
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