CRÍTICA DE LA ALIANZA DEL MAL

Por Emilio Martínez
 
Si hay algo que me atraía de 'La alianza del mal' era sin duda su director. Y es que Renny Harlin, el finlandés que estuvo casado con la maciza de Geena Davis, ha sido una de las personas que más me ha hecho disfrutar del cine de acción. Títulos como 'Máximo Riesgo' o 'La Jungla 2' son auténticos manuales del género que deberían ser estudiados en escuelas de cine. No obstante, sus anteriores acercamientos al género del terror y fantástico ('Pesadilla en Elm Street 4', 'El Exorcista: El comienzo') no fueron tan afortunados.

Si alguien me pregunta de qué trata 'La alianza del mal', creo que podría definirla como "Las embrujadas se encuentran con Songoku". Y es que este título pensado para la gente más joven trata de un grupo de amigos, todos ellos descendientes de las familias de las brujas de Salem, que deberán unir sus fuerzas para luchar contra un nuevo enemigo en combates mágicos en tierra, mar y aire.

Pese a lo descabellado que puede parecer el argumento, 'La alianza del mal' cumple con su objetivo de entrener. Eso si, que nadie le busque segundas lecturas a la película porque no las tiene. No obstante, posee los ingredientes necesarios (buena ambientación, buenos fxs, tías buenas...) para distraernos durante sus noventa minutos de duración.

Puede que los más puristas del género queden defraudados por el innecesario abuso de chistes fáciles (por supuesto, acordándose de Harry Potter) y el aire pseudo-gay que bebe de títulos como 'Jóvenes Ocultos'. Sin embargo, si quieres alejarte de comedias navideñas y quedas saturado de peleas de dragones, 'La alianza del mal' puede ser una buena opción.
 
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