CRÍTICA DE LA MALDICION

Por Emilio Martínez
 
Cuando Sam Raimi vio por primera vez Ju-On (La Maldición) se sintió tan fascinado por la película que supo que debía hacerse con los derechos de la misma para realizar una adaptación americana. Raimi siempre ha sido muy inteligente, y sabía que de hacerse un remake, éste daría mucho dinero.

Ju-On (La Maldición) tiene todo lo que gusta al público deseoso de ver una película de terror: Está bien dirigida, tiene buenos sustos, una trama más o menos interesante y unos seres (madre e hijo) que dan miedo de verdad.

Sin embargo, La Maldición se estrenó en nuestro país con bastante publicidad para lo que suele ser habitual en una película de terror oriental. Y por todos los lados se podía leer la frase "La película con la que más miedo he pasado en mi vida", supuestamente dicha por el propio Sam Raimi. Todo esto -y también el boca a boca- hizo que La Maldición funcionase muy bien en taquilla y que mucha gente la viese ya fuese en cine o posteriormente en DVD.

Después de ver El Grito he estado tentado a no hacer una crítica sobre ella, y en su lugar, copiar la que hice en su día para La Maldición ya que ámbas películas son prácticamente idénticas: La trama, los personajes, el desenlace... Para que os hagáis una idea, ni siquiera se han molestado en ambientar la historia en los Estados Unidos, la película se desarrolla en Japón.

Entonces si todo es igual... ¿Para qué se han molestado en hacer esta versión? ¿Realmente era necesario? ¿Alguien más que los bolsillos de los productores disfrutarán de este remake? Al menos en La señal se molestaron un poco en cambiar la historia de Samara y en incluír alguna novedad. Pero El Grito sólo ha servido como vehículo de lucimiento para Sarah Michelle Gellar, que todo hay que decirlo, es lo mejor de la película y puede que esta jóven actriz de gran talento empiece a demostrar que es algo más que Buffy.

Takashi Shimizu ha dirigido en muy poco tiempo las dos versiones niponas de La Maldición, su secuela y ahora El Grito. Tal vez si otro director que el propio Shimizu hubiera sido el encargado de ponerse tras las cámaras podría haberle dado un enfoque distinto a la película. Esto no quiere decir que el resultado fuese mejor o peor, pero al menos no sería una fotocopia.


En definitiva, El Grito es un título muy recomendable, entretenido y con el que lo pasarás mal siempre que no hayas visto la versión anterior. En ese caso, piensalo dos veces porque vas a ver la misma película otra vez.
 
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