CRÍTICA DE FURIA DE TITANES

Por Ignacio Estrada
 
No he podido evitar sentir cierta decepción tras finalizar la proyección de “Furia de titanes”, uno de los blockbusters del año más esperados del año que llega a nuestras pantallas por Semana Santa.

La primera observación es que la película a diferencia de “Avatar” no esta rodada en 3D, ha sido adaptada, por lo que puedo suponer que el ritmo acelerado que Louis Leterrier nos tiene acostumbrado ha sido sesgado en la sala de montaje para poder adaptar la película a 3D. La clave se ve en la secuencias de acción, donde si pasamos de un plano muy rápido a otro, al cabo de un rato podremos acabar con un curioso dolor de cabeza. Louis Leterrier director de pequeñas joyas como “Transporter 2” o “Danny the dog”, y la entretenida “El increíble Hulk”, muestra un pulso narrativo firme pero cuando llegan las secuencias de acción brilla por su ausencia, y eso no es normal en él (culpemos al 3D entonces).

El guión es de telefilm de aventuras de sobremesa. Empieza con explicaciones muy rápidas, para luego intentar pasar a profundizar en el personaje de Perseo, cayendo en el ridículo y en una sucesión de frases lapidarias del estilo de “no eres sólo un hombre”. Además, el ritmo de la historia es lento, el final muy acelerado y lo dejan abierto para posibles secuelas. Si esto no fuese suficiente, las luchas más esperadas (contra el Kraken y Hades) y que los espectador llevan esperando durante todo el metraje, se quedan en unas tristes escenas que apenas llegan a los cuatro minutos.

Eso si, la dirección artística es una autentica obra de arte, y no me refiero a los efectos digitales que son de videojuego, me refiero a las maquetas, localizaciones y demás atrezzo real. Incluso hay planos que recuerdan a los efectos del maestro de los efectos especiales de la primera versión, Harryhausen. Atención al Olimpo y el halo de luz de los dioses, homenaje clarísimo. Estos pequeños detalles consiguen que nos metamos en la película.
Aunque los efectos sonoros no son todo lo espectaculares que podíamos esperar, la música es una autentica joya. No es novedosa, pero tiene ese ritmo de marcha militar y grandiosidad que el maestro Hans Zimmer nos tiene acostumbrado. No la firma él pero la firma un alumno suyo llamado Ramin Djawadi (Prison Break, Flashforward).

Respecto al los actores, están todos de pena, solo se salvan los secundarios y en especial Mads Mikkelsen. El que fuera el malo de “Casino Royale”, es al único que vemos disfrutar y ser consciente en todo momento de lo que representa esta película. Sam Worthington encabeza un reparto de aburridas estrellas que parece que se han preocupado más del cheque que de hacer creíbles sus nulas interpretaciones (lo de Neeson y Fiennes no tiene perdón).

En resumen, después del maravilloso y macarra trailer que hemos visto hasta la saciedad, la película no cumple con nuestras expectativas. Una muestra de que el 3D no hace una película y, en este caso, incluso molesta…

 
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