CRÍTICA DE BLADE: TRINITY

Por Emilio Martínez
 
Nunca me gustó la primera entrega de Blade. Reconozco que tenía un comienzo genial en la fiesta Rave vampírica, pero la película no tardaba en convertirse en un coñazo. Por otra parte, el hecho de que Stephen Dorff, uno de los peores actores de Hollywood, hiciese de archienemigo de Snipes no ayudaba bastante.
Sin embargo la mano de Guillermo del Toro se vio -y de que modo- en Blade 2. Combinó escenas trepidantes, acción a raudales y grandes dosis de humor para hacer de esta secuela la mejor de todos los títulos de la saga.
David Goyer, guionista de las tres entregas y director de Blade: Trinity, quiso imitar a Del Toro, y aunque esta última entrega es bastante entretenida, no se puede comparar con su antecesora.
Blade: Trinity tiene unas cuantas bazas a su favor para gustar al público: Por un lado se ha incorporado la guapísima Jessica Biel, a la que ya vimos en La Matanza de Texas, y que seguro que hará las delicias del público masculino. Además, en esta ocasión, Blade por fin tiene un rival a su medida. Por último -y lo mejor de toda la película- es el personaje de Hannibal King: Un secundario cómico que por fin hace gracia, y no se convierte en un personaje cargante e insoportable como el Jar Jar Binks de La Amenaza Fantasma o el Carl de Van Helsing.
El hecho de que Blade: Trinity sea una película entretenida no es excusa suficiente para olvidarnos de sus defectos. Por ejemplo, el hecho de que Blade tenga “ayudantes” en esta entrega no es más que una muestra de la incapacidad del director-guionista de sacar la película a flote sólo con la ayuda del personaje interpretado por Wesley Snipes. El guión por su parte es bastante absurdo y su final, con esa tontería de la vacuna vampírica, es totalmente prescindible.
Goyer se ha limitado a ofrecernos casi dos horas de acción ininterrumpida, peleas, chistes guarros y persecuciones de modo que el espectador apenas tenga tiempo de procesar lo que está viendo entre puñetazo y puñetazo y de ese modo, no darse cuenta del sin sentido que está viendo en la pantalla.
No obstante si lo que buscáis es una película que simplemente os entretenga e incluso os haga soltar una carcajada de vez en cuando, no lo dudéis, Blade: Trinity es una buena opción.
 
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