CRÍTICA DE EXTRATERRESTRE

Por Carlos Marín
 
Ciencia-ficción barata, madre de todas las ideas originales y precursora de propuestas que siempre, siempre, intentan innovar. El hambre agudiza el ingenio, y ese es el caso de películas como "Man of the Earth" (un hombre explica a sus amigos que en realidad es inmortal y lleva viviendo toda la vida en el planeta), … o la mismísima "Cronocrímenes" (la historia de un viaje atrás en el tiempo de solo una hora).

Precisamente del mismo director de esta última (Nacho Vigalondo) nos llega "Extraterrestre", cinta de invasión alienígena de corte minimalista donde prácticamente todo pasa en un piso, con cuatro personajes y un solo elemento de ciencia-ficción de fondo: la imagen de un platillo volante gigantesco. De nuevo, ciencia-ficción barata de narices pero que, con muy buen talento detrás, es capaz de crear una comedia divertidísima sobre la estupidez humana, las mentiras y el amor imposible.

El protagonista, interpretado con una sencillez que atrapa por Julián Villagrán, empatiza con nosotros a los pocos minutos de comenzar. Despertarse al lado de la chica de sus sueños, una desconocida que conoció la noche anterior y de la cual acaba perdidamente enamorado, a pesar de que haya un platillo volante en el cielo de Madrid y que ella no esté precisamente soltera. Una aventura emocional por la que tiene que pasar con todos sus inconvenientes.

Es decir, aquí no pelea contra alienígenas (faltaría más, dejaría de ser barato) sino contra una situación en la que, paradójicamente, él es el extraterrestre, el elemento externo que ha venido a invadir, sin quererlo, una casa y una pareja ajena. Todo se cimienta en lo que pasa entre ellos dos, la pareja y los dos secundarios (de hecho, los únicos dos actores más que aparecen). Vigalondo es un monstruo cuando trata de mostrar la naturaleza humana más ridícula. Lo hizo en Choque, en Cronocrímenes y ahora en esta, donde las peleas son patosas y las decisiones de sus personajes aún más. Real como la vida misma.

Al tener tan poco plantel de actores era fácil que alguno de ellos desentonara o incluso, con su interpretación, lastrara la película. No me imagino a Fernando Tejero por ahí (¡vade retro!) por ejemplo, donde seguramente arrastraría con su tanto por ciento de metraje gran parte del encanto del guión.

Por suerte no hay problemas de reparto: Raúl Cimas hace un gran ejercicio de contención y carga a sus espaldas un personaje nada fácil, un tipo que por naturaleza nos debería caer mal pero que, en el fondo, no es para nada un personaje antipático. Areces se sale y con solo una mirada puede hacer desternillar a la platea, es un tipo que con cada cosa que hace se supera y que en comedia se mueve como ninguno. Pero, ante todo, la revelación de la película es el increíble Miguel Noguera, que roba planos como un loco en los apenas 8 minutos que aparece en pantalla.

"Extraterrestre" es una comedia de ciencia-ficción única en su especie, otro giro más en la carrera de su director, uno de los hombres con más proyección en nuestro país. Si las condiciones no la castigan como a Los cronocrímenes, deberíamos estar hablando de una de las películas obligadas a ir a ver al cine, una cinta donde el amor es tan real como lo ridículos que podemos llegar a ser a veces. Sí, hay un platillo volante en el cielo de Madrid, pero tontos nacemos y tontos moriremos, con aliens o sin ellos.

Lo mejor: Sus actores , su guión y como juega con las reglas del género (esos flashbacks...).

Lo peor: Los tiempos a mitad se hacen algo pesados. Que la gente vaya a ver, irónicamente, una de extraterrestres.
 
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