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Detalles de la producción de "Django Desencadenado"

Por Joe Utichi – www.joeutichi.com

De las muchas plantaciones a lo largo del River Road que sale de Nueva Orleans y sigue el curso del Mississippi, la plantación Evergreen puede que sea la más bella. Sus largos caminos están bordeados por grandes robles delicadamente cubiertos de musgo. Aún continua funcionando como plantación de caña de azúcar, dentro de sus lindes se encuentran 37 de edificios que forman parte del Registro Nacional de Lugares Históricos, incluyendo 22 barracones de esclavos de antes de la Guerra de Secesión Estadounidense que recuerdan el verdadero horror que se vivió en esa parte del país en épocas pasadas.

Y hoy, de entre las frecuentes tormentas que azotan esa parte de Estados Unidos, Quentin Tarantino ha resucitado una pequeña parte de esa historia. Marchando en fila, con los brazos y las piernas encadenadas, un grupo de esclavos son dirigidos a “Candie Land”, la plantación de ficción que es el centro de la nueva película DJANGO DESENCADENADO. Y dirigiéndolos, vestido completamente de vaquero montado a caballo, está Jamie Foxx como Django, haciéndose pasar por un esclavo liberado convertido en esclavista para poder entrar en la fortaleza protegida de Candie.





Esta es la primera incursión de Tarantino en el género western, inspirado por sus queridos Spaghetti Westerns. Con un título tomado prestado de la épica película de 1966 de Sergio Corbucci, Django, en la que el actor italiano Franco Nero interpretaba a un misterioso pistolero; DJANGO DESENCADENADO es el intento arriesgado, típico de Tarantino de contar un western protagonizado por un esclavo y arrojar un poco de luz a uno de los períodos más oscuros de la historia de Estados Unidos.

Lo que es especialmente sorprendente acerca de DJANGO DESENCADENADO, es lo rápido que se desarrolló el proyecto. Tarantino recuerda que todo comenzó en una fiesta durante los Oscar, en el año en que Malditos Bastardos (Inglourious Basterds) se encontraba en el círculo de los premiados. Fue allí que comenzó a hablar del estado del género del western con el productor Reginald Hudlin, que además es un notable director cinematográfico como House Party y Boomerang (El príncipe de las mujeres) (Boomerang).

“Comenzamos a hablar sobre películas ambientadas en la época del esclavismo”, recuerda Hudlin. “Básicamente yo dije que las odiaba a todas en general. Odiaba esas películas edulcoradas de tarjeta postal. Quería películas que contaran la verdad de la esclavitud, y esa sería una clarísima victoria. Mi idea de una gran película de esclavos es Espartaco (Spartacus). Y hasta que no apareciera algo así para hablar de la experiencia de Estados Unidos con la esclavitud, no me interesaba”.

Esto puso a trabajar velozmente la cabeza de Tarantino, e inmediatamente comenzó a dar forma a lo que luego se convertiría en DJANGO DESENCADENADO. “Sencillamente brotó de mí”, afirma Tarantino. “Estaba en Japón finalizando con mi última gira de prensa y allí los Spaghetti Westerns, que son llamados Macaroni Westerns, son inmensamente populares. Busqué un puñado de bandas sonoras y mientras las escuchaba surgió la línea argumental básica. Escribí la primera escena mientras me encontraba allí. Y se parece muchísimo a la que hay ahora en la película”.





Agrega Hudlin: “Pensé que el tema ya estaba finalizado, pero Quentin me llamó el pasado abril y me dijo, "Hey, tengo un nuevo guión y ¡fuiste tú el que me metió en esto!"”

Finalmente le tomó seis meses a Tarantino escribir el primer borrador completo, un veloz trabajo para él. “De hecho lo dilaté un poco”, ríe el director. “Llegué a la mitad y me detuve durante un par de semanas porque me preocupaba ir demasiado rápido. Tuve tres partes en las que cuando llegué a cierto punto dejé que maduraran durante un par de semanas antes de continuar escribiendo la historia”.

Para Hudlin, producir DJANGO DESENCADENADO significó una conexión con las raíces que unen a la mayor parte de la población afroamericana de Estados Unidos. “A pesar de que esta era una pieza de ficción, había gente así en mi familia”, asegura el productor. “Mi tatarabuelo fue conductor del ferrocarril subterráneo . Estos son personajes de la vida real que hace tiempo necesitaban ser representados. Y no en forma aséptica, "Que maja esta película de gran acción donde Quentin Tarantino pone todo lo que tiene’”.

El desafío de encontrar un actor que pudiera dar vida al icónico protagonista de Tarantino no fue fácil. “No tenía idea de quién iba a interpretarlo, así que me reuní con seis diferentes actores” cuenta Tarantino. “Jamie Foxx vino a mi casa y estaba dispuesto a someterlo a una exhaustiva prueba y testearlo. Fue al último que vi. Cuando conoces la persona adecuada los sabes, y yo lo supe. Él entendió y él era el vaquero”.

Resultó que el sueño de interpretar a un vaquero había estado en la mente de Foxx desde siempre. “Todos queremos ser vaqueros”, asegura el actor. “Como todo jovencito criado en Texas tuve mis armas de juguete. Hace cuatro o cinco años me regalaron un caballo, así que monto mi propio caballo en la película”.

Foxx, de hecho, creció a unas ocho horas de coche desde la Plantación Evergreen que fue la localización donde se rodó DJANGO. “Fue casi como… así éramos entonces” continúa. “Y así es. Incluso ahora, esta es la forma en que las cosas suceden si está en juego el componente racial, y todo es por eso, porque parte de esa mentalidad todavía no ha sido desterrada”.

Hudlin concuerda: “Esto nos afecta a todos en el equipo artístico y técnico. Cuando hicimos alguna escena en la que uno de los personajes es atado a un árbol y está a punto de recibir latigazos, te das cuenta de todo lo que realmente pasó aquí. Y pasaba con una terrorífica normalidad. Se parece mucho a rodar un filme acerca del holocausto en Auschwitz. Lo perturbador es que Auschwitz al menos se ve como una prisión; pero esto es hermoso. Puede arrullarte y transmitir una falsa sensación de seguridad. Es una belleza que ha sido pagada con sangre”.

A Foxx le impresiona el valor de Tarantino. “Él es grande, tío”, ríe el protagonista. “Esta será una película dura de hacer, pero la forma en que la está rodando y las grandes cosas que está encontrando son alucinantes. Esa es la razón por la que es Quentin Tarantino”.





Para el mismo Tarantino, abordar un tema tan delicado solo se puede hacer si no dejas lugar a la duda. “Siempre sé que habrá gente que tendrá algo que decir al respecto”, admite. “Pero eso finalmente se desvanece y la película es la película. De todas formas, no dejo que nada de lo que cualquiera pueda decir me detenga y me impida hacer lo que hago”.

DJANGO DESENCADENADO, en alguna medida parece representar todo lo que es Tarantino: valiente, vital y sobre todo un gran entretenimiento.

Etiquetas: Quentin Tarantino