Análisis del 'Halo 3'


Puntuación: 10

Mucho tiempo ha llovido desde aquel lejano 2001 donde el mundo de los First Person Shooter (FPS de aquí en adelante) en consola cambió para siempre. Microsoft estrenaba consola y con ella lucía orgulloso Halo, un juego que había estado luciendo en PC hasta que decidieron convertirlo en estandarte de la consola Xbox. Todo en él era revolucionario: el uso de vehículos, la banda sonora, los tintes épicos y los gráficos, algo nunca visto hasta la fecha.

En el 2004 se repitió la jugada con más expectación todavía. Usar un arma en cada mano y unos gráficos muy buenos (lastrados por algún bug realmente molesto para la vista), conviertieron a Halo 2 en todo un vendeconsolas. Al acabar el juego, sin embargo, ocurría lo impensable, ¡la historia no terminaba ahí! Millones de jugadores (en España, los cuatro gatos que nos dejamos de prejuicios tontos y nos decantamos por Xbox) se quedaron pegados a la pantalla preguntándonos, ¿pero cómo es posible? ¡El final era demasiado abierto!

Y por fin, en el 2007 la lucha acaba. ¿Es Halo 3 lo que se esperaba de él? La respuesta es clara: sí.


GRÁFICOS


Empecemos con los gráficos. Después de las decepciones que provocó la beta multijugador, pobres texturas, iluminación correcta y nada demasiado destacable salvo el agua, se nota que en Bungie tomaron nota de cada sugerencia que recibieron. El resultado es muy destacable, brillante.
A primera vista Halo 3 no parece tener la misma calidad gráfica que Gears of War, por poner un ejemplo. Sin embargo, mientras que este último tenía unos gráficos que era mejor no acercarse a nada, en Halo 3 casi es un placer pegarse a cada pared y descubrir unas texturas definidas y preciosistas, un trabajo esmerado que no se veía en ninguna consola desde el Perfect Dark Zero (alguno se estará riendo, pero si lo jugara sabría que es completamente cierto). Sumemos que mientras que el Gears mostraba un pasillo, y luego otro pasillo, y luego otro pasillo más, cada uno con un número reducido de enemigos, Halo 3 se desarrolla en ambientes gigantescos llenos de enemigos por todas partes: quienes hayan jugado al nivel llamado "El Covenant" o la parte final, sabrán la potencia de su motor gráfico, que no llega a ralentizarse y es estable como una roca. Luego está el agua, que es todavía mejor que en la beta, y superior a cualquier cosa que hayas visto no ya ahora (Bioshock), sino en juegos futuros que se limitan a poner pegatinas de espuma en 2D y poco más: aquí el agua salpica, tiene volúmen, se ondula con tus pasos. Y por último, tenemos la luz. Cualquiera que conozca la saga de Halo sabe que la luz es vital: es una marca de la franquicia, donde la tecnología de los Forerunners (los ancestros que se extinguieron al activar los anillos, Halos, que ellos mismos crearon), y la copia que de ella ha hecho el Covenant, está basada no en pasillos grises y terminales blancos, sino en colores vivos y estructuras con apariencia de neón. Si al maravilloso diseño unimos un inteligente uso de efectos HDR, para provocar efectos tan realistas como pasar de un pasillo oscuro al aire libre, está claro que el resultado es muy satisfactorio. Haz la prueba, cierra los ojos con fuerza y luego asómate por la ventana: esa sensación visual de que la luz te inunda está perfectamente recreada.
En el punto negativo, tenemos el famoso escalado a 640p en lugar de 720p y dientes de sierra. Y sin embargo, es posible hacer la vista gorda, ¿cómo no? La magnitud de este Halo 3 supera con mucho a sus predecesores, y deja un listón muy alto para el FPS pasillero común.