Análisis del 'Silent Hill Origins'


“No habrá Silent Hill en PSP porque no es posible conseguir meter miedo en una portátil”. El bueno de Yamaoka ahora se debe estar tragando sus propias palabras, y además, frotándose las manos de gusto. Porque desde luego, y para que demorar más lo que todos esperáis oír, este “Silent Hill Origins” es una absoluta maravilla.

Desde 1999, fecha en la que salió la primera entrega, Konami ha sabido explotar mejor que nadie el llamado terror psicológico. Mezclando sabiamente argumentos adultos, personajes ambiguos que podían haber salido de cualquier película de David Lynch, con un toque macabro digno de la peor pesadilla.



La historia que todos conocemos, se ha ido desarrollando poco a poco en las sucesivas entregas, cada una de ellas independiente argumentalmente de las otras, pero con la tragedia de Alessa Gillespie y el pueblo maldito como nexo de unión. En esta ocasión manejamos a Travis Grady, un camionero de servicio que casualmente se encuentra con la casa de Alessa en llamas. A partir de ahí, de desarrollara una trama que le involucra tanto en los hechos que todos conocemos como en el pasado y el origen del mal en Silent Hill. Por supuesto, volvemos a encontraremos con personajes secundarios, una de las señas de identidad de la saga, de una profundidad psicológica increíble. Todos son conocidos por los veteranos de la saga, entre ellos Dalia Gillespie, el doctor Kauffman o la inolvidable enfermera Lisa Garland, que protagonizó en el SH1 uno de los mejores momentos de la historia de los videojuegos…

Este argumento de película, del que no desvelaré más datos para no chafar la sorpresa, esta acompañado de un apartado técnico de lujo, Puedo admitir sin temor a equivocarme, que estamos ante el mejor apartado grafico de la portátil de Sony hasta la fecha. Y es que todos los detalles que han hecho grande a la saga, están perfectamente adaptados al formato “mini”. Oscuridad, niebla volumétrica, sombras en tiempo real… todo lo que hemos visto en la Ps2 y Xbox lo vemos aquí, alcanzando momentos que iguala incluso al SH2. Llama la atención también la variedad en los escenarios, puesto que aunque poseen la ya consabida “realidad paralela”, estas realidades son diferentes en cada uno de los escenarios. Mientras que en el Sanatorio destaca la suciedad y la mugre, en el Motel podemos ver el típico infierno oxidado que todos recuerdan del primer SH. Esto provoca que todos los escenarios tengan una personalidad única y terrorífica.



Además, y como novedad en la saga, ahora somos libres de elegir el cambio de Realidad, imprescindible para cumplimentar los puzzles, que vuelven a los orígenes por su dificultad y variedad.

Los modelados por su parte son también muy buenos, destacando los personajes humanos, aunque la expresividad facial no es igual que la vista en las consolas mayores, logran transmitir el realismo necesario para la historia. Los enemigos como siempre, perfectos. Destaco las nuevas incorporaciones, como las marionetas, capaces quitarnos el sueño o El Carnicero, enemigo que haría palidecer al mismísimo Cabeza Pirámide…



En cuanto al sonido, Yamaoka no decepciona. Sus melodías son brillantes, acongojantes, bellas…, al igual que los efectos de sonido, que provocarán más de un brinco. De hecho, como se recuerda al comienzo del juego, la experiencia se vive aún más con auriculares y en oscuridad…

Me he dejado muchas cosas en el tintero, pero es mejor que las descubráis vosotros. Este “Silent Hill Origins” no hace