Crítica de "Aquaman (****)". James Wan cambia el terror por el Universo DC

Este fin de semana llega a nuestras pantallas el último título del universo cinematográfico DC dispuesto a arrasar en taquilla
Llega la sexta entrega del accidentadísimo universo cinematográfico de DC. Accidentado principalmente por la crítica, y por la polaridad de opiniones que genera entre los espectadores, en que cuando llega la peli de turno, o la adoras, o la odias. Olvídate de ese “Tá bien, peli maja” que soltamos con los Ant Man, Thor, o incluso con El Doctor Extraño. Aquí, o todo o nada, y el promedio suele estar muy contaminado por las opiniones negativas, que por alguna razón, suelen ser más visibles que las positivas.

El que escribe disfrutó de todas las pelis del DCEU hasta la fecha, desde Man Of Steel (Zack Snyder, 2013), la que considero una de las versiones más estimulantes del origen de Superman, hasta Justice League (Zack Snyder, 2017), que, siendo todo lo errática que es en muchos aspectos, nos dio el espíritu aventurero ligero y positivo que echábamos de menos en este universo, y dentro de su extrema simpleza, un planteamiento de personajes muy interesante. Y sí, adoré Batman V Superman: Dawn Of Justice (Zack Snyder, 2016), y me parece la peli de súper héroes que más aporta con sucesivos visionados, con más riqueza de la que uno suele esperar del género, y con un Jesse Eisenberg que, a diferencia de otras opiniones, me parece de los mejores Lex Luthor que ha habido.

Pues bien, aclarado quién es quién y qué le gusta a cada quién, hablemos de este delirio non-stop que nos trae el genial James Wan, director de la saga Expediente Warren, entre otras grandes pelis, y que en ésta, ha puesto toda la carne en el asador para darnos una peli muy cargada de contenido, pero que descuida sutilmente el elemento formal y estructural, lo que hace que la peli se saboree de forma algo atropellada y deslavazada.



De entrada, cabe destacar que la peli tiene de todo, y cuando se dice de todo, es de todo. Es al mundo de las pelis lo que Juegos Reunidos era al mundo lúdico, y si en uno podías pasar de Ruleta a Parchís a dados a damas, todo en uno, aquí tenemos: Persecuciones de Daniel Craig, momentos Indiana Jones descifrando enigmas y mapas, más razas que el Señor de los Anillos, los monstruos de Pacific Rim, ¡¡y el país de los Dinosaurios!! Sólo han faltado los ninjas, un amigo negro gordo, y un secundario que fuera un gato de dibujos animados que fuma puros.

Esa sensación de no dar ni un respiro es a ratos interesante, y a ratos excesiva, aunque en conjunto, el resultado final es muy positivo. La peli tiene mucho interés, muchísimo sabor, y es tremendamente completa y muy variada, algo que se le solía criticar a DC en el sentido cinematográfico, calificadas de simplonas, como Suicide Squad (David Ayer, 2016), o estilísticamente monocordes, como Man Of Steel. No obstante, la sensación, en última instancia, es la de ese cuadro de El Bosco, con miles de miniaturas desafiando toda posibilidad de Horror Vacui en que al final no sabes muy bien dónde mirar, o el exceso de elementos te pueden hacer desconectar.

Un punto a su favor es la banda sonora, que mezcla un estilo electrónico al más puro estilo Vangelis o Daft Punk para sus Blade Runner/Tron respectivos, mezclado
con algunos toques de guitarra eléctrica distorsionada, lo que le va muy bien a uno de los súper héroes más rockeros del panorama actual.



El elemento visual es impresionante, con un despliegue de imaginación tremendo, especialmente en la representación de los distintos reinos atlantes, y en conjunto en todos los momentos en que la situación pide un estímulo visual, si bien, el CGI, no es muy refinado, y en bastantes momentos se nota el cartón, como en los rejuvenecimientos digitales (especialmente con el personaje de Temuera Morrison), o algunas escenas externas acuáticas. Las armaduras también dejan de vez en cuando una extraña sensación a falso, con algunos guerreros atlantes que parecen ir vestidos de plastiquito al más puro estilo de los antiguos Power Rangers, o un Black Manta con un traje que parece demasiado “recién pulido”, como algunos relucientes cosplays que de tan perfectos, parecen falsos.


En definitiva, una peli que oscila entre lo fabuloso y lo maravillosamente errático, que sabe compensar con espectacularidad e imaginación su falta de finura, tremendamente divertida, y que, sobre todo, deja muchas ganas de más.

Lo Mejor: Jason Momoa y su interpretación del personaje, su química con Amber Heard, y el simpático homenaje al tópico de Aquaman surfeando un caballito de mar gigante.

Lo Peor: La sensación de producto a medias, barnizado antes de terminarse, con un montaje al que parece faltarle una vuelta y una post-producción con varias reuniones de calidad pendientes.

Por Francis Díaz.