Entrevistamos a David Harbour, protagonista de "Hellboy", que se estrena el viernes en cines

El actor David Harbour interpreta a un nuevo Hellboy (leer crítica) en el reboot de la saga que no dejó demasiado contento a su creador, Mike Mignola. En su paso por España pudimos charlar con él sobre su papel, su experiencia en la televisión en Stranger Things y qué podemos esperar de la película.

¿Cómo se pasa de policía en Hawkins a demonio cazamonstruos, ha sido duro?
Necesito estar cerca de cosas que me inspiran o sacan lo mejor de mí, por lo que he trabajado mucho en eso, pero lo más duro fue que esta actuación fue casi como un ballet. Mire viñetas del cómic y quise empaparme de ese lenguaje corporal del personaje, esa impresión visual. El trabajo es de fuera a adentro, tienes primera posición, segunda posición, tercera y después ya tratas de crear la vida interior a partir de eso. Por ello, el maquillaje, los cuernos, el cuerpo y todo lo demás es también una limitación, no puedes pretender parecer completamente humano, tienes que comportarte de otra forma.

¿El maquillaje era muy pesado?
Sí, era muy aparatoso, extremadamente incómodo, casi como estar dentro de un ataúd, porque estás recubierto y con un montón de peso en la mano izquierda y unas lentes de color amarillo para rematar. La cara es especialmente complicada, porque cuando tratas de hacer expresiones no responde igual con todo ese látex, sientes algo raro en las mejillas y necesitas entrenar los gestos. Es limitador por una parte, pero por otra, cuando te miras en el espejo y ves a un animal completamente distinto es muy liberador, puedes hacer un montón de cosas que no puedes hacer en la vida real.

¿Cómo te preparaste para el personaje?
En cuanto me ofrecieron el papel me releí todos los cómics de arriba abajo. Incluso recortando secciones, cosas y expresiones que me encantan, formas de moverse, de posicionarse, y ya después hablé directamente con Mike (Mignola) sobre su inspiración para el personaje. Una de las cosas más interesantes para mí fue saber que mucha de la inspiración por Hellboy viene de su padre y no solo estuve interesado en lo que Mike tenía que decir sobre él, sino en la forma en la que lo cuenta. Eso me hacía sentir que realmente era importante para él sacar esas cosas del personaje y creo que tiene algo que ver con el éxito del cómic, porque realmente ha puesto su corazón en esas historias.

Por otra parte hay unas cuantas cosas sobre el personaje a las que Mike le ha cogido un poco de manía, y por ello me dio algunas pautas de lo que no quiere volver a ver representadas en nunca más. Eso también fue limitante, porque él lo ha creado y realmente quise mantenerme fiel a su visión. Es como si tuvieras a Shakespeare cerca cuando estás interpretando Hamlet y te dijera lo que le parece bien o mal de lo que estás haciendo con el personaje, piensas automáticamente que él va a tener una visión más inteligente y acertada sobre cómo debe de ser representado, por lo que también se trataba de entender bien a Mike.



Te preparaste físicamente con Dom Saladino, ¿Qué tal?
Bueno, ese cuerpo que ves no es el resultado del entrenamiento sino un traje, por lo que el trabajo fue para ganar fuerza y acostumbrar al cuerpo a la situación de levantar peso. Tom es exigente para conseguir cambiar los cuerpos, pero yo no tengo interés en esa imposición cultural de romantizar los cuerpos, caer en el narcisismo de esa transformación y, personalmente, me gusta mi cuerpo cuando tiene un poco de grasa, y me gusta la gente que acepta sus cuerpos tal y como son, porque es el mundo en el que me gustaría vivir, el que te obliga a ser perfecto me cansa y me enferma. No creo que sea atractivo para las personas que les gusta la perfección, pero creo que sí lo soy para los que les atrae lo que no es perfecto, que son muchos.

El monstruo como concepto tiene muchas variaciones, por ejemplo Guillermo del Toro lo ve como algo esperanzador y otros como criaturas oscuras ¿Cómo es para ti un monstruo?
Es interesante porque una de las cosas que me interesan en mi visión de la sociedad es que los monstruos no existen, el hecho de que en cualquier ocasión que alguien hace algo malo lo catalogamos como un monstruo para diferenciarlo de nosotros mismos, separamos para no mezclarnos con ello. No creo que eso sea así, creo que todos tenemos la capacidad de hacer acciones monstruosas y hacer cosas maravillosas, con todas las fases entre medias de esa dicotomía. La idea del monstruo es un concepto peligroso, porque lo que siempre miro en la humanidad es la incorporación del otro y el hecho de que, incluso si luchas con la enfermedad mental o impulsos que dificultan tu forma de relacionarte, debes ser acogido como otro ser humano más.

Si esas personas crean una idea de monstruos sobre sí mismos, se aíslan, y la sociedad debe aceptarlos, por lo que no creo que debamos diferenciar a un monstruo. Eso tiene mucho que ver con el viaje de Hellboy y esta película, su aislamiento y sentimiento de soledad y esa malinterpretación del amor humano. Por ello, actúa como una persona elegida por una figura paterna y se debate con la idea del ¿Por qué yo, qué tengo de especial? Por eso conecta con la idea que yo quiero transmitir de que nadie es un monstruo, aunque en la práctica sea muy difícil de aplicar, pero al menos inocular esta idea de inclusividad para la gente que, de una forma u otra, es marginal y que de esa forma podemos ser una sociedad más libre y segura, cuanto menos etiquetemos a los demás como monstruos, algo malo y diferente a nosotros.



Qué habéis hecho para conseguir dar una visión fresca de Hellboy tras tantos cómics y las dos películas?
Lo más gordo fue volver a la raíz del creador del universo, quisimos hacer desde el primer momento un mundo mucho más tenebroso, más afín a la visión de los cómics de Mike, una paleta de colores oscura, un mundo brutal en el que Hellboy estuviera aún más solitario. No sería interesante para mí continuar la misma senda por lo que alguna de las cosas que cambiamos frente al complejo de identidad del personaje implican cambios en las relaciones frente al cómic y a los filmes anteriores en un sentido que su misión es descifrar su conexión con su familia, con su padre, y por qué se supone que debe luchar por la causa de los humanos y no por el mal, cuál es el pegamento que une a la gente en el mundo, que es el amor. Él llega a entender que en el mundo de los demonios no tienen ese pegamento y todos esos dilemas y la identificación con el villano, caer rendido a Milla (Jovovich) está en su ADN particular y, de alguna manera, su sexualidad está conectada al mundo de los monstruos, por lo que cuando se une a los humanos renuncia a una parte de sí mismo, pero lo hace por un bien mayor. Es una hipoteca diabólica y es lo que me resulta verdaderamente interesante para lidiar con este universo, por lo que merece la pena reiniciar temáticas para empezar frescos con lo que realmente nos resulta interesante.

Hellboy es brutal, como una película de superhéroes dirigida por Conan el bárbaro, ¿Cómo fue trabajar con Neil Marshall?
Ja, ja, ja, eso me ha molado, pero en nuestro mundo Neil no es así, no es Conan, es dulce, introvertido y tranquilo, pero se emociona a la hora de hablar del gore, calaveras, salvajismo y cosas así. Esa fue para mí la parte realmente divertida, ese mundo que como dices es brutal, gore, salvaje y a la vez desvergonzada, como una película se serie B de monstruos de la vieja escuela desde Frankenstein, la cosa del pantano, el hombre lobo y cosas así. Estoy agradecido porque son los filmes que crecí amando, con criaturas de efectos reales y una ligereza que adoro en el cine, algo que la primera temporada de Stranger Things tenía también, esa rugosidad y trazo grueso me atrae por su humanidad. Neil es parte de todo eso, es un director de terror.


¿Qué es lo mejor y peor de Hellboy?
Creo que es una criatura muy generosa, regala su intimidad, su vida sexual y una parte de sí mismo a la humanidad, a gente que realmente no le quiere demasiado, eso es algo precioso de su parte. La peor parte suya es su aliento, que estoy seguro que apesta a infierno.

Tanto el agente Hooper en Stranger Things como Hellboy acaban cazando seres sobrenaturales, ¿qué les ves en común a ambos?
Hay muchas similitudes, pero la otra cosa es que Hellboy y Hooper son chavales que no han crecido igual que sus cuerpos. Hooper es sarcástico, bebe y toma pastillas, no quiere ser un hombre sino seguir siendo un niño, su viaje en la serie es conseguir hacer su trabajo primero, conseguir ser un padre en la segunda temporada. Hellboy tiene dentro ese niño inocente roto en su interior que no entiende el mundo y la complejidad de vivir en él, se parecen mucho.

Por Jorge Loser