Sitges 2019: Día 2 (Paradise Hills, The Lodge, Verotika, Bliss...)

Seguimos en el Festival de Cine Fantástico más importante del mundo en su primer fin de semana de proyecciones
La resaca del primer día de festival se endurece con los años, pero la suerte de ver salir el sol en la costa de Sitges es saber lo que va a suceder después del primer café: ciencia-ficción feminista, terror psicológico en lo alto de la montaña o bodas asesinas que se mezclan en un primer viernes lleno de público, actores de alta televisión y mucho, nunca suficiente, género fantástico.

Los madrugadores han tenido su dosis con la primera película del día: Paradise Hills (Alice Waddington, 2019), la ópera prima de la prometedora realizadora española (su corto Disco Inferno recibió bastante atención en la ronda de festivales), rodada con un interesante reparto internacional. Cinta de ciencia-ficción sobre un futuro no muy lejano y una isla, el Paradise Hills del título, en el que las jóvenes de clase alta van a reconducir sus “inquietudes”. En realidad, un gran castillo de muñecas en el que su protagonista (la siempre estupenda Emma Roberts) se enfrentará a una conspiración que va más allá de la creación de las “mujeres perfectas”. Gran diseño de producción, buen reparto (Milla Jovovich es una perfecta villana) y un tema de rabiosa actualidad (la visión de la feminidad como “muñeca”) que va perdiendo fuerza al tiempo que desvela sus poco sutiles secretos.


(Paradise Hills)


La jornada continuaba con The Lodge (Veronika Franz & Severin Fiala, 2019) , lo nuevo de los directores de Goodnight Mommy . Como una retorcida broma recurrente, los austriacos vuelen a encerrar a un par de niños inquietantes y a una figura materna en un entorno aislado en mitad de la montaña. Esta vez el turno es para una futura madrastra y la complicada relación con los dos hijos de su novio, encerrados en un refugio en plena tormenta y enfrentados al pasado de ella, única superviviente de un culto ultra-cristiano. La realidad comenzará a retorcerse sobre sí misma de la mejor de las maneras: a fuego lento, con mala baba y una constante sensación de inestabilidad. Gran acogida para seguramente la mejor película del día, una mirada al horror psicológico a la que es mejor atender sabiendo lo más mínimo. Primera y sólida candidata a rascar algo del palmarés.

Y después de una buena candidata al palmarés ha llegado una de las películas más esperadas de la edición: Ready or Not (Matt Bettinelli-Olpin & Tyler Gillet, 2019) ha hecho las delicias del público más festivalero y disfrutón. La historia de una familia de clase alta con un extraño ritual de iniciación: durante la noche de bodas, cada nuevo miembro de la familia debe jugar a un juego que, en caso de sacar la carta incorrecta, derivará en una salvaje persecución a vida o muerte. Divertido survival con una Samara Weaving -como siempre- espectacular, dosis suficientes de mala baba y humor cafre de los que te animan una sala a rebosar. No tan ingeniosa u original como parece creerse, pero sí sobradamente capaz de conectar con su público. Le espera un buen recorrido comercial.


("Ready or Not")


La locura fan se ha desatado con la visita de Nikolaj Coster-Waldau, más conocido por su papel de Jaime Lannister en Juego de Tronos . Ha venido a presentar Suicide Tourist (Jonas Alexander Arnby, 2019) , un sólido y relfexivo drama sobre la muerte y el suicido. Coster-Waldau interpreta a Max, un agente de seguros con una enfermedad terminal incapaz de acabar con su propia vida. Para ello decide visitar un hotel especializado en preparar los perfectos últimos días. Pero su estancia en el lugar y el enfrentamiento con la muerte le hará reflexionar sobre si de verdad es el momento de irse ahora, y si está haciendo ver en dejar a su mujer detrás. Respuestas tibias, quizás debido a su ritmo escandinavo y a ser una película que encaja de manera muy tangencial en la temática del festival.

La noche se ha asomado al lado más bizarro con el pase de Verotika (Glenn Danzig, 2019) , el debut en la dirección del mítico vocalista de Misfits y Danzig. La película, una antología de terror que mezcla la Violencia con la Erotika (sic), ha resultado ser una experiencia inenarrable capaz de dejar el nivel de The Room al de una película de Antonioni. Escenas interminables, actrices amateurs siliconadas, fallos de edición… en fin, porno sin sexo que ha desquiciado, divertido y animado por igual. Definitivamente la película “fiesta” (posiblemente involuntaria) del festival.


(Verotika)


Y hablando de fiesta, los maratones son otro clásico del festival: sesiones gamberras con público entregado para las películas más salvajes y atrevidas de la selección. Y una de ellas tiene pinta de acabar siendo, si no hay más sorpresas, en una de las mejores películas del festival: Bliss (Joe Begos, 2019), cinta vampírica sobre el arte, la creación y la autodestrucción que los interconecta. Localizada en Los Ángeles y rodada con un sucio 16mm, la película de Begos cuenta la historia de una artista con serios problemas de inspiración y, por lo tanto, dinero y estabilidad emocional. Esa ansiedad la llevará a un submundo de drogas, vampirismo y luces de neón. Una visión nueva del mito del vampiro, descontrolada y rabiosa que ha hecho saltar chispas en las butacas del Auditori. Una auténtica obra de arte.

Hoy queda por delante el primer sábado del festival, bien cargado de títulos interesantes en la sección oficial: la española Ventajas de viajar en tren, los documentales Memory: The Origins of Alien y Sesión Salvaje, la ciencia-ficción de Vivarium, el thriller minimalista de La jauría o el esperado segundo título de Joe Begos, VFW.

Por Carlos Marín.

Etiquetas: Sitges 2019