Sitges 2019: Día 3 ("Vivarium", "BFW", "Sesión Salvaje", "Little Monsters")

Entramos en el primer sábado de festival en el que hemos visto grandes película... Y esto continúa.
Tercer día hábil de Sitges: soleado, a rebosar de público y de pases interesantes. Seis nuevas películas, una buena parte de ellas para sección oficial, que se las han visto negras para competir con otro de los atractivos anuales del festival: la ya clásica Zombie Walk.

Pero rebobinemos. La primera hora sesión del día ha sido para Ventajas de viajar en tren (Aritz Moreno, 2019), basada en la “inadaptable” novela homónima. Dos desconocidos se encuentran en un trayecto en tren: una mujer que acaba de abandonar a su marido coprófago en una residencia y un psiquiatra que, por casualidad, conoce su caso al detalle. Éste le intentará contar su vida en una serie de interconexiones e historias que darán forma a relatos cada vez más absurdos: tráfico de niños, conspiraciones en el sector de basureros o minusválidos que solo conocen el mundo a través de la ficción. Una película estimulante, extrema y demencial, quizás más concentrada en su primera mitad (un ejercicio brillante de historias dentro de historias) que en una segunda parte más atrevida pero menos enfocada. Altibajos a parte, cierta escena con Pilar Castro, un collar de perros y Massiel de fondo se ha convertido al momento en uno de los momentos del festival.


(Ventajas de Viajar en Tren)


La ciencia-ficción ha sigue pegando fuerte, y así se ha demostrado con el segundo pase del día. Ha sido con Vivarium (Lorcan Finnegan, 2019), la historia de una pareja joven (Imogen Poots y Jesse Eisenberg, ni más ni menos) preparada para dar el siguiente gran paso en una relación: convertirse en propietarios. Pero la urbanización que visitan, tan perfecta como desierta, acabará siendo la ratonera perfecta. La única solución es seguir las instrucciones y criar a la criatura que les acaba de llegar en una caja como si fuera un hijo suyo. Típica división de público, a algunos les ha parecido una brillante metáfora sobre la vida en los suburbios mientras que a otros (como este redactor) se han aburrido con un conjunto que daba más para capítulo de treinta minutos que no para un film sólido y completo. Buenas ideas, pero demasiado obvias, estiradas como un chicle. La metáfora, bien pintada con brocha gorda en sus primeros minutos, tampoco ha servido para endulzar el conjunto.

El siguiente paso lo ha dado un formato que cada vez más presente en las secciones importantes del festival: el de película documental. Sesión doble que comenzaba con Memory: The Origin of Alien (Alexandre O. Phillippe, 2019), un fascinante análisis sobre la que es una de las películas más importantes y trascendentales de la historia del cine. Centrado en sus tres máximos responsables (esto es: Dan O’Bannon, Ridley Scott y H.R. Giger), la película bucea en aquello que les inspiró con una teoría predominante: solo el azar, el destino o el universo serían capaces de juntar en el instante adecuado y a las personas perfectas para parir una película imposible.


(VFW)


Más documental, en este caso nacional, el de Sesión Salvaje (Paco Limón & Julio César Sánchez, 2019), un recorrido de más de veinte años por el cine de género español, desde los inicios del eurowestern hasta el cine quinqui de los ochenta, pasando por el obligatorio destape o el fantaterror gótico. Una gozada de sesión que ayuda no solo a recuperar títulos ya olvidados por el público general, si no para también revindicar una corriente única, loca, salvaje (guiño guiño) que define a la perfección la sociedad de una época. El cine pop o, como cuenta una de sus protagonistas, un cine de “explotación que no era explotación; era industria”. Una de las imprescindibles del festival.

Y del realizador de otra de las imprescindibles (la vampírica Bliss, de la que ya hemos hablado largo y tendido) viene la festiva y gore VFW (Joe Begos, 2019). Doblete del realizador norteamericano, que en su segunda película presente en Sitges vuelve a derroteros más relacionados con su cine (la nueva serie B) en una especie de mezcla entre Los mercenarios, Abierto hasta el amanecer y Asalto en la comisaría del distrito 13. Viejas glorias del fantástico interpretan a veteranos atrapados en un bar, asediados por un grupo de yonkis salvajes ciegos por la rabia y el mono. Una batalla campal llena de vísceras, chistes malos y escenas de acción que han levantado los aplausos y vítores habituales del festival. Una película divertida, para dejar el cerebro en la puerta y con la que contagiarse de la energía vivida en la sala de cine. Aún así, algunos nos hemos preguntado por qué era Bliss y no ésta la película proyectada de madrugada.

Mientras, los compañeros del Auditori han podido disfrutar de un valor seguro como era la comedia de zombies Little Monsters (Abe Forsythe, 2019). La oscarizada Lupita Nyong’o interpreta a Miss Caroline, una profe de párvulos de excursión con un serio problema: la granja a la que han ido a parar está al lado de un laboratorio militar… del que se acaba de escapar una plaga de muertos vivientes. Crowd pleasure de manual, la película también ha hecho vibrar a la sala con su mezcla entre feel-good movie, humor negro y encanto. Una suerte poder disfrutarla en pantalla grande, especialmente ahora que se anuncia su pase directo a la plataforma norteamericana Hulu. Curiosamente, una de las primeras candidatas a premio del público.

El final de la noche lo ha marcado el tradicional cine Retiro con, irónicamente, más cine español. La Jauría (C. Martín Ferrara, 2019), un thriller patrio de premisa minimalista y sólida ejecución poblada de giros. Cuatro desconocidos se despiertan en mitad del bosque, atados en el interior de un coche y ahogándose con el monóxido de carbono. El primer paso es escapar de la situación letal y el siguiente, obviamente, el intentar averiguar cómo y por qué han acabado en esa situación. Una figura en el exterior, una ballesta y un mensaje escrito en papel serán el comienzo de una intriga con connotaciones ligadas directamente con la actualidad. Una película pequeña y modesta, pero con buenos resultados que han llegado a satisfacer al público de sábado noche.


(El Faro)


Hoy la fiesta continuará con la misteriosa The Room, la delirante Guns Akimbo o el que ha sido desde el inicio uno de los pases más esperados del festival: El Faro, la nueva película de Robert Eggers (el realizador de esa joya titulada La Bruja).

Por Carlos Marín

Etiquetas: Sitges 2019