Sitges 2019: Día 6 (Bacurau, Harpoon, Snatchers, The Antenna...)

Casi una semana desde la inauguración y ya suena en boca de muchos lo que podría ser el leit motiv de la edición: nadie, sabe, nada. Las películas pequeñas son las que más se están posicionando y, contra todo pronóstico, están siendo los días entre semana los que están aportando las propuestas más frescas y originales.

Directa de Cannes llegaba Bacurau (Juliano Dornelles & Kieber Mendoca Filho, 2019), la primera propuesta brasileña que vemos este año (el año anterior ya hubo otra en la sección oficial, la paranormal Morto Nao Fala). En un futuro cercano, la comunidad de la población aislada de Bacurau se ve conmocionada por la muerte de una de sus más venerables ancianas. Esto coincidirá con la aparición de unos drones que sobrevuelan los cielos, el extraño hecho de que Bacurau no aparece ya en los mapas digitales y la aparición de dos motoristas que aseguran solo estar de paso. Decir más sería arruinar una de las propuestas más frescas del festival, construida a fuego lento, pero con un satisfactorio juego de subgéneros con fuerte componente social. Sus más de dos horas no han molestado a un Auditori entregado a la estupenda propuesta.

Cambiamos a thriller con mucha, mucha ironía con la divertida Harpoon (Rob Grant, 2019). Tres niños pijos quedan varados en un yate mar adentro. Pronto todos los secretos que se guardan, las rencillas y las puñaladas traseras que se guardan desde hace años saldrán a la luz junto al más puro instinto de supervivencia. Humor negro y mala baba que, si bien no quedará como uno de los highlights del festival, ha hecho disfrutar a todo aquel que ha entrado (fácilmente) en el juego. Ver a niños ricos sufrir y pagar por sus errores siempre acaba alegrando la mañana.


(Bacuaru)


Los primeros bostezos de la tarde se los ha ganado Starfish (A.T. White, 2019), película de ciencia-ficción que juega en los límites de los mundos post-apocalípticos. Una joven se queda aislada y sola en el mundo tras una misteriosa señal que anuncia el fin de todo. Una cinta de cassette y un juego de pistas para descubrir si en realidad queda alguna oportunidad de salvarlo todo. Abandonos de la sala y mala opinión para una película con un gran poder visual, pero poco que ofrecer a un público a estas alturas ya agotado. Lo mismo ha pasado con Misterio de la noche (Adolfo Borinaga Alix Jr. 2019), película filipina sobre el folklore del Aswang, una especie de criatura femenina vengativa. Aburrimiento sin sentido y estampidas masivas de una sala que solo se ha despertado para aplaudir algún que otro toque de violencia.

Tampoco ha tenido el impacto esperado The Antenna (Orçun Behram, 2019), la película turca que mezcla fantasías Orwellianas con la nueva carne de Videodrome. Para muchos una película pesada, demasiado concentrada en sus imágenes oníricas y su tesis sobre la Turquía actual que por entregar un producto dramático decente. Eso sí, sus defensores (pocos) lo son a muerte y se arriesgan a decir que es de lo mejor que han visto este año.

El auténtico festival se ha desplegado con la proyección de Snatchers (Stephen Cedars & Benji Kleiman, 2019). Una divertidísima comedia de terror sobre una chica que, en poco más de 24 horas, tiene sexo sin protección, se queda embarazada y pare un alien asesino. Una loca mezcla entre Juno, Night of the Creeps, Chicas Malas o la saga Alien que ha hecho las delicias de un público participe en todos sus gags y escenas de acción. Planteada en un inicio como webserie, el proyecto evolucionó poco a poco hasta convertirse en la ópera prima de un par de directores que, si bien arrasan un poco con el ya denominado “estilo Edgar Wright”, se acaban saliendo con la suya con un genial sentido del humor y el ritmo. Atención al premio del público para la sección Panorama, porque no ha sido poco el aluvión de notas altas a la salida de la proyección. Como muchos gritaban mientras daban su cinco sobre cinco, “uno viene a Sitges a esto”.


(Snatchers)


También se ha proyectado, esta vez para la sección oficial, la comedia Corporate Animals (Patrick Brice, 2019), lo nuevo del realizador norteamericano, responsable de las geniales Creep y Creep 2. Mudándose esta vez por completo a la comedia, la película cuenta como un evento de empresa se va al garete en el momento que los empleados se quedan atrapados en una cueva sin salida. Como un mal capítulo de The Office con algo más de sangre, la película ha pasado bastante desapercibida, recibiendo como máximo halaga la “simpatía” de su reparto e intenciones. Muy lejos de los interesantes (y más divertidos) juegos de found-footage con psicópata entregados anteriormente por Patrick Brice.

Hoy se cumplen los siete días de festival con la esperada Come to Daddy (con Elijah Wood), la (ahora sí) nueva película de Francis Du Walz Adoration o la ganadora del premio a mejor dirección en el pasado Fantastic Fest, Pelican Blood.

Por Carlos Marín.


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