Sitges 2019: Día 8 (Le Daim, We Are Little Zombies, Legado en los Huesos...)

Mañana sábado conoceremos el palmarés de esta edición del Festival de Cine Fantástico más grande del mundo
Quedan menos de dos días para cerrar las puertas de la 52 edición de Sitges y, por lo tanto, las resacas y los restos del festival van saliendo a la luz con las cada vez menos opciones a rascar premio en la gala del sábado.

Una de estas pocas sorpresas podría ser la de Le Daim (Quentin Dupieux, 2019), nueva entrega de la loca filmografía del aún más loco director belga que entró en escena hace ya nueve años con su neumático asesino, el de Rubber. En esta ocasión utiliza al oscarizado Jean Dujardin para contar la historia de Georges, un cincuentón en proceso de separación obsesionado con la chupa de piel de ciervo (o ante) en la que se acaba de dejar el sueldo. Solo y perdido en mitad de la montaña, George comenzará a perder la cabeza cuando su chaqueta le exija ser el único abrigo del mundo entero. La primera película de Dupieux completamente anclada a la realité (no pun intended) es también una fabulosa revisión de El fotógrafo del pánico en medio de una cinta de Alexander Desplat. Una comedia delirante a cada paso que da, de acertadísima duración y tono imposible. La recepción ha sido ampliamente positiva, tanto en crítica como en público.

No ha sido tanto así para Les particules (Blaise Harrison, 2019), enésima repesca de la Quincena de Realizadores de Cannes. Situada en la frontera entre Francia y Suiza, narra en forma de coming of age la crisis de un joven que se pregunta si las partículas y los átomos de todo a su alrededor se están desvaneciendo de forma misteriosa. Cabezazos y silbidos para una de las propuestas más muermo de esta edición, cuyo tono frío y reflexivo no ha sabido conectar con prácticamente nadie. Números de ser una de las grandes olvidadas, y no precisamente con lástima.

A su vez, la sección Noves Visions daba de luz a uno de los pocos títulos japoneses (con permiso del It Comes de Tetsuya Nakashima) que podrían hacer ruido al acabar el festival. Hablamos de We Are Little Zombies (Makoto Nagahisa, 2019), la inclasificable odisea de cuatro huérfanos que, en su travesía para entender el dolor y la pérdida, forman una banda de música juvenil. Una ópera prima que despliega con filosofía de videojuego (cada capítulo es una “pantalla” o “stage”) y música de 8 bits una especie de ensayo pop sobre la desconexión de la juventud japonesa con el mundo adulto, las emociones y la realidad. Plato de gusto adquirido que, debido a sus clavadas dos horas de duración, se le ha hecho bola a alguno de los miembros presentes en prensa. Mañana será el pase de público, en el que veremos si consigue conectar con la audiencia más cercana al cine de Sion Sono o el ya mencionado Nakashima.

Segundo pase (y primero en Auditori) para Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019), una de las últimas sorpresas de la edición. La película narra la travesía de Hunter (Haley Bennnett), esposa comprometida y futura madre de una familia política de clase alta que, para superar su propia ansiedad, comienza a tragar cualquier objeto pequeño que se encuentre por el camino. Un retrato a fuego lento sobre el papel de la mujer como objeto en según qué círculos de clase alta, así como una exploración a la ansiedad a través de ciertos toques de body-horror. Recibimiento entusiasta en el que muchos ya auguran como premio a la mejor interpretación femenina para Bennett, brillante en su interpretación de mujer al borde del abismo.

La sección Panorama Fantástic sigue recogiendo y expandiendo las novedades del género anual con títulos como Girl On The Third Floor (Travis Stevens, 2019), ópera prima de uno de los estrechos colaboradores de la generación mumblegore (Adam Wingard, Simon Barrett, E.L. Katz, etc.). Un cuento de terror de bajo presupuesto sobre un matrimonio que, durante la reparación de la que será la casa de sus sueños, se deberán enfrentar a las consecuencias de dejar entrar en sus vidas a una joven que esconde más secretos de los que aparentan. Tv-movie patosa y sin fundamento, la película despliega una amalgama de torpes elementos sobrenaturales que, queriendo ser simbólicos y metafóricos, acaban derivando en bochornosas escenas de comedia involuntaria. Curioso ver a la estrella de la WWE (y la UFC) C.M. Punk intentando entregar una interpretación digna, todo un logro comparado con la limitada chica del título (Sarah Brooks, evocando a una Amber Heard de marca blanca).

El día ha acabado con la presentación de Legado en los huesos (Fernando González Molina, 2019), la segunda entrega de la exitosa saga del Baztán, basada en los libros de Dolores Redondo. Años después de los acontecimientos vistos en El Guardían Invisible, la inspectora Amaia Salazar deberá volver al Valle del Baztán para investigar unos misteriosos suicidios con un denominador común: la palabra “Tarttalo”. Fiel a la esencia de la saga, la película vuelve a trasladar los modelos de thriller escandinavo a territorio Navarro, repitiendo los éxitos (el tono sobrio, el casting de alto nivel) y los errores (la estructura literaria, el tratamiento de la acción) de lo que será seguro otro éxito de taquilla tras su estreno. La tercera y última parte de la trilogía, Ofrenda a la tormenta, se rodó al mismo tiempo y se estrenará el próximo año.


Hoy se cerrarán las candidatas de todas las secciones, comenzando por la vuelta del genial Richard Stanley tras más de veinte años a la dirección con Color Out of Space, los exorcismos VOD de The Cleansing Hour, la “Cujiana” (si eso existe) Cuerdas o el curioso título de terror sobrenatural que también cerrará la gala final, The Vigil.

Por Carlos J.Marín.

Etiquetas: Festivales - Sitges 2019