Entrevistamos a Nikolaj Coster-Waldau, protagonista de "Suicide Tourist"

En el cine y la televisión, hay papeles que cambian una carrera, otros que la estancan y algunos que incluso la finalizan. Pero ninguno de estos parece aplicarle a Nikolaj Coster-Waldau (Dinamarca, 1970), actor con fondo interminable (su rostro ya era el protagonista en el estupendo thriller El vigilante nocturno, de 1994) y una carrera repleta de títulos incluso antes de aterrizar en esa criatura monstruosa llamada Juego de Tronos.

Un rol, el de Jaime Lannister, que no parece molestar en exceso a un hombre tranquilo, reflexivo, educado, de pose claramente nórdica. Al menos así se presenta cuando nos habla de Suicide Tourist (Jonas Alexander Arnby, 2019), un drama reflexivo sobre la muerte, la vida y el amor proyectado en pleno Festival de Sitges.

El personaje de ‘Suicide Tourist’ es muy contenido, con un gran complejo emocional, pero por fuera se muestra muy contenido.

Es un tipo realmente asustado. Tiene un tumor cerebral que lo tiene aterrorizado, ama a su mujer… y eso es lo que le más le aterroriza, que ella lo deje de querer. ¿Y si no le gusta la versión de él [cuando esté enfermo]? Creo que es alguien que no quiere perder el control y, antes de que eso pase, decide tomar el control de vuelta precisamente con el suicido.

Lo curioso es que él no quiere morir, él quiere vivir. Pero está tan asustado por las consecuencias de seguir viviendo que, irónicamente, elige morir. Es durante su viaje que comienza a darse cuenta que, quizás, el amor es más importante que todo eso.

De hecho, es muy malo suicidándose (risas)…

Precisamente en esas escenas se muestran los destelles de humor que tiene la película…

Estábamos intentando buscarlo [porque] es un tipo muy triste, con una terrible tragedia sobre él. Pero si pensamos en nuestros momentos más oscuros siempre podremos encontrar algo divertido en ellos, alguna anécdota. En el fondo, todo lo que le pasa en el hotel es muy absurdo, muy… “real”, ¿no?

Si no has vivido más de cincuenta años y no has tenido una crisis existencial… bueno, eres un psicópata. Nos tomamos la vida muy en serio como seres humanos, pero a veces tenemos que dar un par de pasos atrás, verlo de otra manera. Y sonreír de vez en cuando. Al final todos vamos a morir, ¿no?

‘Juego de Tronos’ era épico y melodramático, ‘Suicide Tourist’ es muy diferente.

Cada proyecto es diferente y tiene sus propios desafíos. En este caso es una película como más… no quiero decir adulta, pero sí que es una película con la que conectas mejor mientras más años lleves a tus espaldas. Mientras más vives, más oportunidades tienes de sentir un momento de desesperación, donde te encuentres preguntándote el sentido de tu vida, para qué estás aquí, qué sentido tiene todo esto.

Perdón, para no desviarme: cada personaje es diferente. Todo es difícil y tienes que encontrar la verdad en todo lo que haces.

El tono de la película es muy específico, ¿qué conversaciones había durante el rodaje?

Sobre un montón de cosas, definitivamente. Por ejemplo, en esta película el director de fotografía [Niels Tasthum] tenía mucho peso. Hay mucha atmósfera, la fotografía es preciosa, el movimiento de la cámara… todo está bajo control, como el personaje, que quiere controlarlo todo. De hecho, mientras se acerca el final más se vuelve loca esa cámara, incluso pasa a cámara en mano. En el plató también teníamos piezas de la música para darnos la atmósfera que perseguíamos.

Pero al final del día es Jonas [Alexander Arnby, el director] el responsable de toda la visión.

Ahora que ha terminado ‘Juego de Tronos’, ¿cómo es tu relación con la serie?

Tienes que pensar que ‘Juego de Tronos’ es algo enorme, loquísimo, que se ha visto en todo el mundo. Y ‘Suicide Tourist’ es algo que no se verá en todo el mundo, será algo pequeño, que estoy seguro encontrará su audiencia, pero es algo más de “nicho”. Y estoy seguro que hablaré con alguien dentro de seis meses y me preguntará “¿has hecho algo desde ‘Juego de Tronos’?” y contestaré “¡Sí! ¡Tengo una película!”.

Durante los diez años que ha durado ‘Juego de Tronos’ he rodado diez películas y he trabajado mucho más tiempo en ellas que en la serie. Es decir, en mi vida, ‘Juego de Tronos’ es una parte pequeña. Pero no quiere que se me malinterprete. Estoy tremendamente agradecido a la serie, han sido diez años alucinantes y hace que películas como esta sean más fáciles de hacer. Desde el punto de vista de fuera entiendo que sí, sea importante, pero en el fondo no me define ni a mí ni a mi trabajo.

Y no me quiero distanciar, en serio. Lo que ha conseguido la serie… es alucinante. Ver como gente de diferentes partes del mundo se unen y se crean amistados por algo que hemos hecho es… lo amo, en serio. Es solo que [como actor] hay que encontrar un equilibrio.

De hecho, uno de los films que hiciste entre medias era ‘Domino’, la última película de Brian De Palma. ¿Cómo era trabajar con el maestro?

Creo que él estaba genial, fue una experiencia genial. La verdad: hubiera deseado que alguien hiciera un documental del cómo se hizo, porque… cómo explicarlo… cuando los americanos piensan en lo que es el rodaje de una loquísima película europea, bueno, el rodaje de ‘Domino’ lo ejemplificaría.

Y no es por De Palma, él estuvo genial. La producción, en general, fue lo realmente loco. Hablar con Brian sobre cine, de por sí, ya valió la pena.



Desde ‘Night Watch’ hasta ‘Mama’, obviamente la serie… diferentes géneros que han entregado todo un abanico de personajes. ¿Es algo buscado?

Me gusta hacer cosas diferentes. Y me gusta también trabajar (risas). También encontrarme con desafíos. Especialmente ahora, con la suerte que he tenido durante los últimos diez años. Lo curioso es que cada vez que hago algo nuevo siempre me dicen que es “algo nuevo” para mí. Pero si miras en la lista, creo que he cubierto un montón de bases, ¿no?

Como decía Michael Caine: “si tienes suerte, una de cada diez que haces es buena”. Y es verdad, si miras todas las películas que ves durante un año, ¿cuántas de ellas son “grandes”? ¿Cuántas están bien? ¿Y cuáles son… horribles? Lo único que te puedo asegurar es que en cada una de ellas, sus responsables se han dejado la piel como si estuvieran haciendo al siguiente ‘Ciudadano Kane’.

Por Carlos J. Marin.