Entrevista a Natalie Erika James, directora de "Relic"
Por Redacción
Publicado el 09/03/2021
El título que llegará a los cines españoles este fin de semana después de convertirse en una de las sensaciones de 2020
Natalie Erika James es el nombre detrás de una de las mejores películas de 2020, Relic, que cuenta la historia de tres mujeres (abuela, madre e hija) enmarañadas en una casa que recuerda la tristeza y los horrores del pasado mientras acecha el inevitable duelo de la muerte.
Relic, inspirada en un corto publicado en 2016 (Creswick) recabó buenas críticas en Sundance y estaba previsto que recorriera el mundo de festival en festival antes de que la pandemia detuviera el calendario. Llegó a tiempo para Sitges, de donde su directora salió con mención especial. Esta australiano-japonesa influenciada por el terror setentero y algunos de los referentes asiáticos del género trabaja en la actualidad en dos nuevos proyectos, uno de los cuales, Drum Wave, también está directamente inspirado en un corto que estrenó en 2018. Estas son sus palabras a Aullidos con motivo del estreno de Relic en España.
Como tantas otras buenas películas de terror recientes, Relic está basado en un corto de hace unos años. ¿Cómo fue adaptarlo a largo?
Cuando hicimos el corto en 2016 ya teníamos un primer borrador del guion para Relic, con las diferencias debidas respecto a personajes e historia que pudieran ser desarrolladas en un largometraje. No es que fuera intencionado, pero ya habíamos visto a otros directores tener éxito con un corto y usarlo de trampolín para hacer algo más complejo. Fue muy útil de cara a inversores y partners tener esa primera versión corta y a la vez explicarles que ya habíamos pensado y esbozado el largometraje.
La película enfrenta a tres generaciones de mujeres que comparten un miedo ancestral, ¿hay algún mensaje concreto sobre ese terror común?
De alguna forma a los personajes los unen más sus diferencias, el tipo de tensiones y de relación abrasiva que tienen las unas con las otras. Siempre me pareció más interesante explorar aquello que las separaba según su generación, probablemente influenciada por lo que yo mismo he vivido. Pero es verdad que comparten un miedo, que es el de la vejez, la proximidad de la muerte, algo que no afecta a las tres por igual pero sí las implica a diferentes niveles. La película dibuja estos círculos, cómo la gente envejece, un día sencillamente dejas de ser una niña, tu vida se complica y cada vez te acercas más al final.
¿Estamos preparados hoy para enfrentar la muerte con naturalidad?
Mi intención con la película, y es algo que me han preguntado mucho sobre todo estos meses, teniendo en cuenta lo que hemos vivido y demás, no era exactamente contar una historia de desesperación o decadencia. De hecho, para mí el final es esperanzador porque te enseña a lidiar con la muerte, algo inevitablemente terrible. Pero a la vez, en ese momento recuerdas todo lo bello, conectas con lo que has sido, y eso es algo importante. Realmente quiero pensar que somos una sociedad preparada para la muerte aunque sigue siendo un tabú, algo de lo que no se habla abiertamente, al menos en Australia es un tema incómodo. Y al final, la muerte no es sino el remate a toda una vida, así que debemos ser capaces de quedarnos con lo mejor.
Relic es una película con una fotografía muy esmerada y particular, ¿qué papel juegan los oscuros profundos en la historia?
A la hora de escribir una película en la que la amenaza no es un fantasma ni algo que emerja o puedas ver, es importante generar inquietud en los espacios, como en el terror clásico o gótico, crear rincones que te sugestionen. Sí, esta es una película en la que lo más importante probablemente pasa entre las sombras.
Hay quien ha comparado Relic con The Babadook (2014), ¿dirías que pudo inspirarte de alguna manera?
Cuando se estrenó The Babadook yo ya estaba escribiendo Relic: amo esa película y me tomo la comparación como un cumplido, pero no la cuento entre mis influencias. Diría que todas son anteriores, también del asiático: desde Kurosawa a Takashi Miike, en concreto Audition. Siempre me ha fascinado el terror psicológico, emocional, y por supuesto soy fan de Cronenberg, algo que quizá se puede ver en el uso de los efectos. También vi El Resplandor siendo muy pequeña, y creo que eso me ha influido a posteriori. Además me impactaron Rosemary’s baby, Don’t look now… y me gusta mucho el folk horror.
Has entrado en la ola de nuevas directoras de terror que gustan con sus primeros trabajos, ¿cómo valoras este momento en el género?
Es genial, pero no creo que sea algo generacional, sencillamente estamos teniendo más oportunidades. Ya se admite como algo normal que una mujer pueda escribir o dirigir una película de terror, y me encanta.
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Dicen que quien prueba el terror ya no sale de él. ¿Es tu caso?
Tengo que decir que tiendo naturalmente al terror. Todo lo que estoy escribiendo ahora es sobre terror, una historia de folk horror y otra de posesiones. El horror da mucho de sí y acepta todo lo que quieras contar, pero seguiré explorando otras posibilidades.
Por Manuel Mañero.
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