Planet Horror estrena en exclusiva "Comrade Drakulich", vampiros comunistas en plena Guerra Fría
El título dirigido por Márk Bodzsár que pudo verse en el pasado Festival de Sitges
Tras su paso por el pasado Festival de Sitges, desde hoy tenéis disponible en Planet Horror el estupendo título vampírico Comrade Drakulich dirigido por Márk Bodzsár.
En plena Guerra Fría, Hungría organiza una campaña de donación de sangre para Vietnam, que está en guerra con los Estados Unidos. Uno de los invitados de honor es el camarada Fabián, un veterano héroe de la revolución cubana que, después de tantos años, parece no haber envejecido ni un solo día. Una pareja joven que trabaja para la policía secreta debe vigilar al recién llegado y descubrir el secreto de su eterna juventud. Atrapados en un triángulo amoroso, los protagonistas tendrán que elegir entre el amor, la sangre y el comunismo.
Humor húngaro, signifique lo que signifique eso, gran factura técnica y de fotografía, mucho costumbrismo y chistes sobre eyaculación precoz en una cinta simpática, divertida en su justa medida y sorprendentemente contenida. Más una romcom con toque de crítica política que película de no-muertos (los que esperen colmillos, que se abstengan).
La película consiguió el galardón de Mejor Guión en el Festival de Sitges y sin duda es una mirada interesante y divertida al género de chupasangre.
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En plena Guerra Fría, Hungría organiza una campaña de donación de sangre para Vietnam, que está en guerra con los Estados Unidos. Uno de los invitados de honor es el camarada Fabián, un veterano héroe de la revolución cubana que, después de tantos años, parece no haber envejecido ni un solo día. Una pareja joven que trabaja para la policía secreta debe vigilar al recién llegado y descubrir el secreto de su eterna juventud. Atrapados en un triángulo amoroso, los protagonistas tendrán que elegir entre el amor, la sangre y el comunismo.
Humor húngaro, signifique lo que signifique eso, gran factura técnica y de fotografía, mucho costumbrismo y chistes sobre eyaculación precoz en una cinta simpática, divertida en su justa medida y sorprendentemente contenida. Más una romcom con toque de crítica política que película de no-muertos (los que esperen colmillos, que se abstengan).
La película consiguió el galardón de Mejor Guión en el Festival de Sitges y sin duda es una mirada interesante y divertida al género de chupasangre.