CRÍTICA DE BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

Por Francis Díaz Fontán
 
Casi tres años después de la controvertida Man Of Steel (Zack Snyder, 2013) -película que, como pocas, demostró que nunca llueve a gusto de todos, y una de las obras del género que más ha dividido a los fans- llega esta novedosa nueva entrega, con tintes de secuela sin ser una secuela, de spin off sin ser un spin off, y, en general, tan difícil de categorizar como la primera entrega.

Para ser una peli de súper-héroes, y más concretamente, de los súper-héroes más clásicos, huye de su propio género para posicionarse como un film muy adulto, con mucho más Michael Mann que Spielberg, o mucho más Oliver Stone que Robert Wise o Rob Reiner, el tono, lenguaje, y tratamiento de personajes y situaciones adquieren un nivel de envergadura más propia de un telediario que de una película de acción y aventuras.

Definitivamente, estos no son los súper-héroes con los que crecieron nuestros padres (como ya hemos experimentado en la última saga de Batman y en el mismo Man Of Steel), y, aunque la nostalgia puede tender a lloriquear desde nuestros adentros, ver un punto de vista nuevo ha sido para el que escribe casi un soplo de aire fresco.

La película continúa los eventos de Man Of Steel, y desarrolla los cabos sueltos, a la vez que introduce un sinfín de nuevos elementos en este universo creciente que Warner/DC está intentando construir, así que no os extrañéis si de repente veis más de lo que os esperáis, o como mínimo, más de lo que teníais previsto ver en una peli con sólo dos personajes en el título.

El elemento visual en general, ha variado bastante desde Man Of Steel, y ha sido una gozada ver la labor de Larry Fong en la foto, y el tono más preciosista en el uso de los colores y la cámara que encontramos en esta película, especialmente en comparación con su predecesora, influída enormemente por el estilo documental de cámara al hombro tan característico de Battlestar Galactica (2004). La historia es también mucho más amplia, y nos alejamos del simplismo de la estructura Training Day de la primera peli para encontrarnos ante una trama compleja, llena de cabos que no terminan de atarse al completo -pero que si dejan unos “continuarᔠmuy potentes para futuros films de este universo- y de asentamiento de muchos conceptos clásicos del universo DC.

Y, por último, los actores enfrentándose a una tarea muy difícil -tan difícil como la arquitectura narrativa que plantea la propia película- consiguen salir airosos y hacer que sus personajes se vayan con algo que contar. Destaca Jeremy Irons y su Alfred, Gal Gadot y su críptica Wonder Woman, y un extraño Jesse Eisenberg elaborando uno de los Lex Luthor más novedosos de la historia. Mención especial para un gran Affleck que calla las bocas con su Batman (y sobre todo su Bruce Wayne).

En conjunto, estamos ante una apuesta muy fuerte, muy contundente, y cinematográficamente bastante sólida, en que, por otro lado, se han olvidado de un factor esencial en el género de súper-héroes: “Autorizada para todos los públicos”, y no lo digo porque haya nada particularmente impropio en la película, sino por lo fácil que es que un espectador joven se desconecte de la trama, o simplemente no le encuentre atractivo a lo que está viendo.

Lo mejor: Consigue introducir muchos elementos sin que el ritmo, ni la trama principal se resienta; Lois y Clark parecen una pareja, por fin.

Lo peor: El ya mencionado problema de edades del público, hacer una peli de súper-héroes en la que un niño se puede acabar aburriendo.
 
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