CRÍTICA DE PESADILLAS

Por Ignacio Estrada
 
La serie literaria “Pesadillas” de R. L. Stine es un compendio de libros donde la aventura se mezcla con la fantasía y unas pizcas de terror que alegraron la adolescencia de todo una generación de la que nos hacemos partícipes. Ahora llega a la gran pantalla “Pesadillas”, una "libre" adaptación de varios títulos donde se incluye en la trama al propio autor. El resultado es entretenido pero poco satisfactorio, pues sí, rememora muy bien esa mezcla de géneros, pero el guión es un pastiche sin demasiado sentido que pretende (sin conseguirlo) querer ser un nuevo “Gremlins” o “Jumanji”.

Un chaval y su madre se trasladan de la gran ciudad a un pueblecito. Allí el joven intimará con la vecina de al lado que resulta ser la hija de R. L. Stine, quien tiene los originales de sus novelas precintados con un candado. Tras una serie de acontecimientos los libros se abrirán y de ellos se escaparán las criaturas surgidas de la compleja mente del autor. Este es el punto de partída de una historia plagada de tópicos (el protagonista se hace amigo del perdedor de la escuela, se enamora de la vecina de al lado...) así como de situaciones que recuerdan a otras cintas. Es una historia bastante rocambolesca que consigue entretener pero si la analizamos con sentido es un poco galimatías.

Detrás de la cámaras tenemos a Rob Letterman, director de perlas como “Los viajes de Gulliver” o “Monstruos contra alienígenas”. Es un realizador especializado en cine infantil por lo que “Pesadillas” dista mucho de dar miedo, a pesar de contar con criaturas que podrían dar mucho repelús (el muñeco Slappy mismamente). Soólo hay que ver que los zombies que aparecen en un momento dado tienen un color bastante chillón.

Jack Black vuelve a demostrar que es un todo terreno. Puede sacarnos de quicio con su interpretación de Stine, y puede arrancar aplausos con sus salidas de tono al poner la voz en versión original al muñeco Slappy. Hay Jack Black para todos los gustos, aunque los verdaderos protagonistas de la cinta son los jóvenes (y sosos) Dylan Minnette (“Prisioneros”) y Odeya Rush (Somos lo que somos), quienes no tiene el carisma suficiente para engatusar al público. Mención especial para Ryan Lee (Super 8), quien interpreta al perdedor, y sin duda mejor personaje, de la película.

En resumen, “Pesadillas” debería ser una película para adolescentes pero se acerca más al cine infantil o familiar. No aburre, pero tampoco aportan nada nuevo al género. A tenor de la cifra que ha hecho no tardará en tener una secuela que esperemos se centre en un libro en concreto y no en un batiburrillo de ideas.

Lo mejor: Las referencias a las novelas con las que muchos crecimos.

Lo peor: No sorprende.
 
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