El Diablo Sobre Ruedas
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Argumento
David Mann es un hombre que atraviesa el país por carretera en su coche. Sin embargo, el viaje se convertirá en una pesadilla cuando el conductor de un camión quiera acabar con él.
Imágenes
CRÍTICA DE AULLIDOS.COM
| Por Enrique Abenia |
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Steven Spielberg es, sin duda, uno de los directores más influyentes del Hollywood contemporáneo. La cabeza visible de la productora Dreamworks siempre ha tenido un especial magnetismo de cara a la taquilla al saber conjugar, por lo general, calidad y espectáculo. De ahí que varias de sus películas permanezcan, por méritos propios, en el imaginario popular: -"E.T. El extraterrestre", "Encuentros en la tercera fase", "Tiburón", "Jurassic Park"-. A estos sonados éxitos cabe añadir obras merecidamente laureadas por la crítica como "La lista de Schindler" y "Salvar al soldado Ryan", e incluso producciones televisivas de culto como "Hermanos de sangre". Pero su filmografía también tiene lugar para fracasos de taquilla como "Amistad" e "Inteligencia artificial". No obstante, la inequívoca comercialidad de las películas de Spielberg le viene perjudicando en los últimos tiempos, ya que "Minority Report" y "La guerra de los mundos" han recibido reacciones más tibias, a diferencia de sus primeras obras, entre los aficionados al cine.
Todo este aire de celebridad que se ha granjeado Spielberg comenzó a labrarse ya a principios de los setenta con su interesante ópera prima "El diablo sobre ruedas", en la que el sufrido protagonista huye en su coche de un macabro camión que le persigue. Realizada para la televisión americana, su rápido éxito provocó que en su distribución mundial fuera exhibida en los cines de varios países -entre ellos España-. Esta película supuso toda una declaración de intenciones de cómo Spielberg entendía la recreación del suspense, lo que influiría en la puesta en escena de la mítica "Tiburón". En "El diablo sobre ruedas", toda la importancia recae sobre el montaje -muy moderno para la época- para generar tensión en el espectador. Así, la aparente "road movie" se convierte en una auténtica cacería durante sus casi 90 minutos de metraje.
De hecho, las paradas del protagonista en las gasolineras y en los arcenes de la carretera pueden entenderse como respiros para el espectador en la frenética trama, pero no son tales. En esos momentos tienen lugar unos impagables monólogos de un protagonista presa de la paranoia, además de imágenes tan macabras e irónicas como la de los niños del bus escolar que se burlan maliciosamente de un destrozado Dennis Weaver.
El ambiente de tensión que crea la película no sería el mismo sin el magnetismo que irradia el espléndido protagonista -con permiso del camión-, Dennis Weaver. Aunque Spielberg apenas ofrece unos trazos de su personalidad, el espectador se identifica con él y siente que también está siendo perseguido. Pero el éxito de la película reside en que, como en el cine oriental contemporáneo, no se nos tratan de explicar todos los porqués. No se dice en ningún momento cuál es la causa por la que el siniestro camión persigue al protagonista. Esto, añadido a que no se ve nunca al conductor psicópata, ayuda a acrecentar el suspense y la gracia del filme. Lástima que en los últimos años el cine comercial se empeñe en dar al espectador todo comido y masticado, perdiendo así las posibilidades de que cada uno interprete la película a su modo.
Por otro lado, aunque no es lo más relevante de la primera obra de Spielberg, bajo su metraje laten grandes dosis de simbolismo. El siniestro camión bien puede ser la conciencia de un protagonista que huye de algo que no sabemos, o la expresión de los miedos que todo ser humano alberga en su interior.
En definitiva, "El diablo sobre ruedas" es una obra recomendable para aquellos que quieran pasar un buen rato con un suspense mucho menos artificioso, pero con más encanto, que el actual.
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