La nueva restauración en 4K de "Manhunter: The Final Cut" (aka Hunter) se proyectará en cines de Estados Unidos a partir del 24 de julio. Además la película dirigida por Michael Mann también contará con un estreno en las salas del Reino Unido el 25 de septiembre, para posteriormente distribuirse en formato doméstico a finales de este mismo año. Este reestreno coincide con la celebración del 40 aniversario de la cinta original.

El proceso técnico ha partido de un escaneado en 4K del negativo original de 35 milímetros. Los trabajos de conformación y restauración digital se han llevado a cabo en los laboratorios L´Immagine Ritrovata de Bolonia. Por su parte, la corrección de color para la versión de cines y las ediciones de vídeo ha corrido a cargo de Stefan Sonnenfeld en las instalaciones de Company 3 en Los Ángeles, contando con la colaboración directa del propio director.



El apartado sonoro también ha recibido una actualización. La empresa Audio Mechanics ha restaurado las pistas a partir de un máster magnético original de seis canales en 35 milímetros. A partir de este material, Luke Schwartzweller ha elaborado una nueva mezcla en formato 5.1 en los estudios Fox. Todo el proyecto ha contado con la supervisión técnica de L´Immagine Ritrovata, Becca Mann y el equipo de StudioCanal, integrado por Jean-Pierre Boiget y Delphine Roussel.

La película es la primera adaptación cinematográfica de la novela "El dragón rojo" escrita por Thomas Harris. El argumento sigue a Will Graham, interpretado por William L. Petersen, un perfilador criminal del FBI que abandona su retiro para investigar a un asesino en serie apodado Tooth Fairy. Para lograr su objetivo, Graham recurre a la ayuda del doctor Hannibal Lecter, a quien da vida Brian Cox. El reparto se completa con Stephen Lang como un periodista entrometido, Tom Noonan en el papel del asesino Francis Dollarhyde y Joan Allen interpretando a una mujer ciega.



Esta producción supone la primera aparición en pantalla del famoso psicópata caníbal, un personaje que más tarde alcanzaría la popularidad mundial gracias a la interpretación de Anthony Hopkins en "El silencio de los corderos" y que le valió el Oscar a Mejor Actor Protagonista.