Bill Skarsgård tiene clara la condición que pondrá antes de comprometerse con otro proyecto: disponer de un guion terminado. El actor ha explicado que su experiencia en El cuervo, la el reboot de la adaptación del cómic estrenada en 2024, le enseñó los riesgos de aceptar una película cuando su historia todavía está tomando forma.

Durante una entrevista en el pódcast Happy Sad Confused, Skarsgård señaló que resulta sorprendentemente habitual que una producción reciba luz verde sin tener cerrado el guión. Con las fechas fijadas y el estudio comprometido, el trabajo de escritura debe continuar mientras el resto de la maquinaria ya está en marcha.

Eso fue lo que ocurrió con El cuervo. Según el intérprete, la primera versión del guion llegó apenas dos meses antes de empezar a rodar. Tanto él como el director, Rupert Sanders, tuvieron dificultades durante esa preparación, que describe como un proceso extremadamente apresurado.

Cine Slasher


Skarsgård interpretó a Eric Draven en una nueva adaptación del material original, el mismo personaje al que dio vida Brandon Lee en la película de 1994. Esta versión terminó recaudando 24,1 millones de dólares en todo el mundo.

Pese a ese discreto resultado, el actor evita renegar de la película. «No me arrepiento de ninguno de los papeles que he hecho», afirmó, explicando que tanto las experiencias buenas como las malas le permiten aprender. En este caso, la enseñanza afecta directamente a cómo elegirá sus próximos trabajos.