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"La Influencia": Entrevistamos a su director y protagonistas. Hoy estreno en cines.

La Influencia es la opera prima del director Denis Rovira, rodeado para la ocasión de intérpretes como Emma Suárez, Manuela Vellés o Alain Hernandez, todos comprometidos en una historia de encarnado drama humano que cuenta cómo la matriarca de una familia pretende perpetuarse a través de la brujería sobre su nieta, Claudia Placer (también en Veronica, de Paco Plaza). Para definirla, Denis Rovira recurre a los personajes: «Hablar de la película en términos de terror es importante pero primero tienes que empatizar con los personajes. La novela en que está basada muestra ese terror que surge en las relaciones interpersonales y era algo que quería llevar a la película». Se refiere a la obra de Ramsey Campbell publicada originalmente en 1988, hace más de 30 años, inspiración principal aunque retocada en los sucesivos guiones de la obra: «Nuestra gran apuesta es mantener a la influencia de cuerpo presente en lugar de desde el Más Allá como en la novela. Quería enseñar cómo se llega a desarrollar a un personaje oscuro a través de la pérdida, o cómo el miedo a lo desconocido de la niña la lleva a terrenos terroríficos, o esa madre que trata de salvar a su hija sin saber cómo… son miedos ancestrales, atávicos, que ya estaban en la novela».

Crítica de "La Influencia" (****). Un gran homenaje a la nueva carnada del mejor cine de terror.

El color y la atmósfera de la primera gran obra de Denis Rovira conforman una promesa de terror gradual que, cargada de méritos, compite de tú a tú con prácticamente cualquier film de género del año. La Influencia es, además, una buena historia inverosímil de esas que el público suele pagar bien. Cómo plantea la diatriba familiar y el apego a los paisajes, las miradas largas y el crepitar de maderas viejas y pasados descuidados nos es familiar, porque es nuestro. Ese terror tranquilo, ligero y de hogar, encuadrado entre las paredes, sin escapatoria. Nunca mejor dicho, las influencias en la película de Denis Rovira son múltiples y variadas: hay negros absolutos y rojos giallo, pero también luces que parpadean en el momento exacto (factoría James Wan: es imposible no localizar la inspiración de Insidious), percusión ascendente (Holocausto Caníbal), ojos vacíos como los de Jack Torrance al borde del abismo y azules tumultosos que presagian clímax, como en el May the devil take you del indonesio Timo Tjahjanto. Toda la composición es casi un gran homenaje a la nueva carnada del mejor cine de terror, y en consecuencia le construyen a La Influencia un interesantísimo lecho narrativo, absorbente y generoso con el pavor, que ni la historia neta ni las interpretaciones desprecian. Así, podría decirse que recorrer La Influencia es recorrer, en hora y media, las tendencias del género y por supuesto sus referencias más sólidas: razón sobrada para hacerse respetar.

Crítica de "El Hijo": La versión retorcida de "Superman" de la mano de James Gunn

El universo cinematográfico de James Gunn no se puede acotar a las películas que ha dirigido, puesto que en su labor de guionista y productor reside el ADN que le dio un nombre en la comunidad del cine de terror y underground. No hace falta que repasemos su trabajo para Zack Snyder en la superlativa Amanecer de los muertos, pero conviene pararse a analizar sus dos primeros proyectos tras la cámara antes de meterse en el terreno de la Space Opera y el cómic con sus Guardianes de la Galaxia y, ahora, Escuadrón Suicida.

Crítica de "Escape Room". Una de las sorpresas del año que se estrena el viernes.

Siempre es buena noticia que una premisa plana -en este caso, una película sobre escape rooms- evada lo convencional y acabe por arracimar a la crítica en esa agradable zona templada de la que no participan decepciones ni obras maestras, pero sí sorpresas. Esta de Adam Robitel, que venía de pinchar en hueso con la última entrega de ‘Insidious’, es una de ellas. La película no se da un segundo de respiro, es de mecha rápida y no cede en su ritmo hasta su discutible tramo final. Puntea varios subgéneros sin aferrarse a ninguno de ellos, lo que arroja una fotografía más bien nítida de su intención. Las referencias y paralelismos como muchos trabajos modernos son cristalinas: como en ‘Saw’ o en la icónica ‘Cube’, enfrenta a una serie de desconocidos no elegidos al azar a un catálogo de pruebas que irán reduciendo drásticamente el grupo. Menos obvias son las ideas que comparte con, por ejemplo, la adaptación de ‘House on Haunted Hill’ de 1999 o incluso el videojuego ‘Until Dawn’. Como cada prueba es una trampa al detalle que exprime diferentes naturalezas del miedo humano, es sencillo encontrar en cada pasaje una interesante decisión encapsulada en pequeños segmentos bien ordenados que conforman una suficiente historia lineal. Pero por partes: primeramente, Escape Room escarba en el tirón comercial del boom de este entretenimiento real, por lo que su posicionamiento está asegurado. Y como siempre que se toma como referencia la vida real, su retorcimiento y malversación facilitan el rebote. No por nada el proyecto se inició bajo el título ‘El laberinto’, detalle no menor habida cuenta del primer concepto. Al final, no es tan simple: todos los participantes están ahí por alguna razón y tras esa decisión se esconde alguien que pretende algo más que la mera muerte.