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CINE · AULLIDOS

Crítica de El Carnaval de las Almas (1962)

Carnival of Souls

Crítica de El Carnaval de las Almas

La superviviente de un mortal accidente de coche (sus acompañantes perecen en el suceso) intenta recuperar el sentido de su vida, aunque le resultará complicado compaginar la normalidad que busca con las imágenes de fantasmas que le salen al paso cada dos por tres. Sin duda no se trata de uno de los argumentos más originales del séptimo arte, aunque cuenta con los suficientes puntos a favor como para haberse convertido con el paso del tiempo en una cinta de culto (en EEUU la reponen cada Halloween en numerosas salas de cine, así como en televisión).

Toda la trama se ve envuelta en un halo viciado, onírico por momentos, que le viene ciertamente bien a la película. Cada aparición fantasmagórica impresiona al espectador en su efectiva y cruda simpleza, así como la mera visión del lugar en el que antaño se ubicara la feria a la que hace referencia el título. Uno de los grandes aciertos del film es la estética oscura que pasea por cada fotograma, haciendo un acertado juego de luces y sombras que logran inquietar al espectador en más de una ocasión. El otro punto fundamental de ‘El carnaval de las almas’ es su banda sonora, especialmente los momentos en los que la música de órgano se erige vehículo esencial del misterio.

Sin embargo no todo son alabanzas, ya que donde la película patina es precisamente en su desarrollo. ‘El carnaval de las almas’ incide demasiado tiempo en detalles que no sirven para avanzar la trama (por ejemplo en la relación de la protagonista con su vecino), y ciertas escenas consiguen que intuyamos el giro final antes de tiempo.

Basado en un relato de Lucille Fletcher (que a su vez sirvió de base para uno de los capítulos más memorables de ‘The Twilight Zone’), ‘El carnaval de las almas’ cuenta con uno de los finales más surrealiastas de la historia del cine de terror, lo que sin duda contribuye a su categoría de film de culto (además de que fuera rodada con cuatro duros) a día de hoy. No es de extrañar que David Lynch haya reconocido en alguna ocasión la influencia de este film en su carrera, y el influjo que tuvo en George A.Romero es más que evidente (especialmente en ese mismo final). Además el film cuenta con una sorpresa final que raramente sorprenderá al curtido espectador actual, pero que sin duda es una genial vuelta de tuerca a todo lo visto anteriormente. Digamos que es bastante seguro que ‘El carnaval de las almas’ también esté entre las película de cabecera del amigo Shyamalan.