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CINE · AULLIDOS

Crítica de Historias Extraordinarias (1968)

Histoires extraordinaires

Crítica de Historias Extraordinarias

Historias Extraordinarias sigue el típico patrón de unión de varias historias cortas independientes, en este caso con el nexo común de estar basadas en la obra de Edgar Allan Poe (aunque alejándose de sus relatos más populares). Sin duda alguna lo que diferencia esta película de otras de similares características es la inclusión de directores y actores de renombre, muchos de ellos poco (o nada) relacionados con el género.

La primera de estas historias es ‘Metzengerstein’, que narra los excesos de todo tipo (aunque los sexuales obtienen pronto una gran relevancia) de una condesa que pasa sus días en un estado de lujurioso y decadente hedonismo. La trama se va volviendo poco a poco en una historia de obsesión (muy Poe) que se ve lastrada por un exasperante exceso de metraje. El argumento no da más de sí pero el director, Roger Vadim, insiste en perderse en imágenes que no por bellas (espléndida la fotografía de este tramo) justifican su existencia. Parece claro que el director se preocupa más en mostrar a su esposa de aquel entonces, la impresionante Jane Fonda, de todos los modos imaginarios (incluidos ciertas vestimentas que harían sonrojar a la mismísima Barbarella), que por construir una narración mínimamente consistente. Metzengerstein aburre, se hace pesada, puedes dejar de verla y retomarla minutos después que no te habrás perdido nada. Y su música no es que ayude precisamente a mantenerte despierto. El director ni siquiera le saca partido al posible morbo existente en la historia de amor incestuoso entre la condesa y su primo, interpretados además por Jane Fonda y su hermano Peter Fonda.

La segunda historia es sin lugar a dudas la mejor de las tres incluidas en esta irregular película. ‘William Wilson’ narra la vida de un cruel y joven aristócrata al que siempre se le aparece una persona de idéntico nombre al suyo y apariencia física similar para echarle en cara o impedir sus maldades. Louis Malle es el director que mayor partido le saca al universo Poe en este film, apoyándose para ello en el protagonismo de un excelente Alain Delon. Este segmento es rápido y conciso, narrando a modo de flashbacks los excesos del tal William Wilson desde su niñez en diversos episodios en los que deja patente su creciente amoralidad. Esta clásica historia sobre dobles y ambigüedades morales se refuerza con la presencia de la bellísima Brigitte Bardot en una escena cargada de tensión.

‘Historias Extraordinarias’ termina con la aportación de Federico Fellini, ‘Toby Dammit’, adaptación más que libre del relato de Poe ‘Nunca apuestes tu cabeza al diablo’. Aunque visualmente se trate de un ejercicio de surrealismo muy propio del director, argumentalmente resulta frustrante en su falta de coherencia. Se agradece la crítica a los medios de comunicación y a la decadencia del glamour cinematográfico, así como el inestimable protagonismo de Terence Stamp. Sin embargo la larga duración de esta pesadilla filmada le resta contundencia e interés. Aún así deja algunos momentos visualmente impactantes y malrolleros, aunque como cortometraje no llega a convencer del todo.