CRÍTICA DE LA SEÑAL (THE RING)

Por Emilio Martínez
 
Pocas películas japonesas han tenido la repercusión que tuvo The Ring hace ya unos años. El film de Hideo Nakata
pasó triunfante por el festival de Sitges y gracias al boca a oreja, se ha ido convirtiendo en una película de culto.

Los chicos de la Dreamworks viendo la escasa repercusión que había tenido el original en Estados Unidos, decidieron hacer un remake y encargarle
la tarea a Gore Verbinski. La cosa no les ha podido salir mejor. The Ring ha sido un auténtico bombazo en la taquilla
norteamericana y lo mejor de todo, ha cosechado muy buenas críticas.

Este remake, salvo en contados detalles, es muy fiel al original. Sólamente la confusa historia de los caballos y un par de detalles más han sido añadidos, tal vez, para hacer
más cercano el film al público occidental.

La dirección de Verbinski, que ya se puso detrás de las cámaras en la fallida The Mexican, es sin duda lo mejor del film. Los actores, en especial la bellisima
Naomi Watts y el niño -más cercano al chico del Sexto Sentido, que al de la película original- están explendidos. En ningún momento el director pretende
darnos sustos gratuitos, si no que deja el chillido fácil por una atmosfera realmente angustiosa.

Mucha gente opinará sobre si este film es superior o no al original. No entraré en la discusión fácil de "si no hubiera visto el original.." porque si lo he visto. Pero lo que está muy claro es que esta versión de "The Ring" es cuanto menos un remake muy digno de la versión nipona.

Eso si, la escena final no es ni un ápice de terrorífica que la de su predecesora. La luz del día lo chafa todo.
 
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