CINE · AULLIDOS
Crítica de El Grito 2 (2006)
The Grudge 2
Crítica de El Grito 2
Hay que ver con Takashi Shimizu. Cómo se las gasta. Puede que sea el director oriental más cómodo de la historia, porque lo suyo no tiene nombre, ya que, ¿Quién es capaz de hacer seis veces la misma película? Seis veces! Hay que tener merito para ello y que la industria siga confiando en ti. Eso si, entre maldición y Toshios a rodado pequeñas joyas como "Seres extraños", de la cual ofrecía muchas novedades respecto al cine de terror oriental, el cual los amantes de este género tan prolífico esperábamos en este segundo chillido.
La premisa de "El Grito 2" es sencilla: miedo enlatado, con el noble propósito de ofrecernos la película de terror con más sustos por minuto que he podido recordar. Jóvenes orientales y occidentales de viaje casual por Japón se ven envueltos una vez más (recordemos: por sexta vez) en una espiral de sustos, gritos y fantasmas de Loreal de extensiones psicópatas. Repiten roles algunos personajes de la anterior entrega, y aparecen nuevos, que como siempre en estos casos, su papel en el mundo es lo de menos. Porque, ¿A quién le importa el futuro de los protagonistas? A nadie. Van a morir... lo importante es que Toshio y Kayako aparezcan pronto con sus gritos guturales y maullidos para asustar al personal y de paso hacernos pasar un rato la mar de divertido. Shimizu es consciente de ello y nos regala un recital de sobresaltos sin parangón, superiores incluso a la anterior entrega, eso si, en cantidad que no calidad, ya que no hay momentos como el de la cama, por citar un ejemplo. Y de paso demuestra que para meter miedo, los japoneses son únicos.
Respecto a la versión original, es decir "La maldición 2" hay que felicitar al director por haberla hecho diferente, al menos argumentalmente está más conectada a su predecesora lo que hace que el seguimiento del "guión" sea mas llevadero, aunque sea una vuelta de tuerca de todo lo visto en el cine asiático.
En resumen, no esperéis nada nuevo en este nuevo grito, más que como siempre, sustos, sobresaltos, fantasmas y puro entretenimiento. Y por supuesto, pelo. Mucho pelo.
Lo mejor: El mejor recital de sustos vistos en mucho tiempo; Muy divertida.
Lo peor: ¿No se cansara Shimizu de verdad de hacer siempre lo mismo?