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CINE · AULLIDOS

Crítica de Ringu 2 (1999)

Ringu 2

Crítica de Ringu 2

Separadas por un año, Ringu (1998) y Ringu 2 (1999) fueron nominadas en la categoría de Mejor Película en el festival de Sitges de 1999. La ganadora fue Ringu, pero el padre el mismo: Hideo Nakata.

Miércoles, 29 de septiembre. Una semana después de que Ryui falleciera y Reiko averiguara una supuesta forma de acabar con la maldición de Sadako es el punto de partida de esta secuela. El padre de Shizuko es requerido para identificar los restos de su nieta mientras la ayudante del profesor Takayama intenta localizar a la periodista y a su hijo para conseguir respuestas.

Considerando el rechazo que produjo Rasen en los seguidores (y en el propio Hideo), secuela de Ringu basada en una novela de Koji Suzuki estrenada en Japón el mismo día que la original en un programa doble, el productor Taka Ichise distribuyó la segunda parte (Rasen) a nivel internacional como un film independiente bajo el título Spiral. Para poder continuar con la saga se optó por rodar una nueva segunda parte con Nakata, escrita por Takahashi Hiroshi en la que repitieron más actores que en la anterior: Miki Nakatani (Mai Takano), Nanako Matsushima (Reiko Asakawa), Hiroyuki Sanada (Ryuji Takayama)... Continúan personajes del otro Ringu pero ceden el protagonismo a los que permanecieron en segundo plano. Uno de estos es Yoichi, aquel frágil niño, que ahora incluso posee poderes que pueden ser claves para la resolución.

Si Ryuji y Reiko tenían revelaciones parece que Mai también (al tocar a las víctimas). El alejamiento de la posibilidad de repetir el argumento de Ringu con la cinta de video es tan reprochable como gratificante. No tenemos solo nuevos personajes sometidos al fatigada aventura de descubrir como anular la maldición, sino una continuación de las consecuencias que provocaron los hechos de Ringu, y sobre todo respetándolos. Al mismo tiempo descubrimos que La Señal 2 no era tan original como se aseguraba, Ehren Kruger tomó algunos elementos de la secuela nipona. Y reprochable, porque la ciencia ficción gana terreno al terror, demasiados estudios científicos que restan efectividad a la fórmula. Secuencias que aún así, Hideo compone con maestría. Atención a la composición de un plano del desenlace en el que todo el equipo está instalado junto a la piscina y este puede verse doble, reflejado completamente en la piscina con todo detalle. Y a las rabiosamente desconcertantes imágenes de Sadako y Shizuko frente al espejo. Pero, el pozo es el verdadero responsable de recuperar más explícitamente la atmósfera y los ingredientes de la película original con una estremecedora situación que hubiera resultado más lograda si el rostro de la niña no se hubiera mostrado, y mucho menos con la masa aplicada en su cráneo utilizada para recomponer su rostro.

Ahora, la maldad de Sadako no se limita de nuevo a su odio concentrado en una cinta de video que acaba con todo aquel que la visione. La niña fantasma parece estar en todas partes, ser omnipresente y jugar con todos a su voluntad utilizando cualquier tipo de medios. Un mayor número de personas son vulnerables ante su deseo de venganza, como refleja la locura desatada en el psiquiátrico. No hay modo posible de escapar, están sometidos incluso aquellos que no han oído hablar del videocasete.

Injustamente vilipendiada, Ringu 2 no alcanza el nivel establecido por la primera película pero desarrolla coherentemente la continuación de la historia. Modesta pero correcta secuela que debería ser tenida más en cuenta.