CINE · AULLIDOS
Crítica de El Republicano (2007)
The Tripper
Crítica de El Republicano
“Un hippie es alguien que tiene las pintas de Tarzán, que camina como Jane y que huele como Cheetah” Ronald Reagan.
David Arquette (Trilogía Scream, La Zona Gris) y Courteney Cox (Trilogía Scream, Friends) han tomado aire después de enfrentarse tres veces al famoso enmascarado asesino de los noventa y creado el suyo propio tras fundar una nueva productora: Coquette.
Arquette, sucesor de toda una familia dedicada a la interpretación (Lewis, Patricia, Rosana, Alexis, Richmond...) rinde homenaje al cine de terror de los ochenta, del que se considera fanático, inventando una película de carretera (su ópera prima) cargada de crítica antigubernamental (de la que no escapa ni George Bush), que fusiona slasher y splatter, en la que unos hippies son acosados por un psicópata armado con hacha, traje y careta de Ronald Reagan. La furgoneta, las drogas, los desnudos, el sexo, la sangre, bosque... iconos que no podían faltar.
Con un comienzo que ya quisieran Rob Zombie y su jovencito Michael Myers, Arquette eriza el vello de un modo gratamente impactante posicionando las bases del filme. Un niño traumatizado decide poner freno a la desgraciada vida que él y su familia están sobrellevando: una madre postrada en la cama, un padre detenido tras un altercado con unos hippies durante su labor en una empresa dedicada a la tala de árboles para la construcción de viviendas... Desde ese momento Ronald, detractor del movimiento hippie y defensor de la tala de bosques, se convierte en su ídolo y su principal inspiración para continuar realizando masacres en su vida adulta.
Igual que en producciones mas recientes como la monótona y aburridísima Cabeza de Muerte, The Tripper (2006), aun inédita en nuestro país si exceptuamos su presentación en el festival de Sitges de 2007, bucea en el mundo de las drogas. No obstante los protagonistas son sus máximos consumidores por excelencia, de modo que confunde jugando con lo que es real y lo que es fruto de las alucinaciones que esas sustancias provocan.
The Tripper, carece de suspense optando por los clásicos pilares en los que se elevan títulos como Viernes 13, cargados de sustos fáciles, matanzas forestales y escabechinas. Atentos a la aparición del director y a los dos cameos de la Sra. Cox transformada como una de las hippies que nos brinda una cómica muerte y como una acampada descontenta con los servicios de un camping en el que algunas mujeres son acosadas por un pervertido.
The Tripper ofrece lo que promete, ni más ni menos, no se le puede exigir mucho más: humor, numerosas muertes de hippies, sangre, diálogos facilones, vísceras... Pura serie B de los años ochenta sin pretensiones realizada entre amigos como Posesión Infernal. Ni siquiera el final logra escapar a esa época. La Edad de Oro del slasher.
Una recomendación: Mejor no tomarla en serio.