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CINE · AULLIDOS

Crítica de Ultimátum a la Tierra (2008)

The Day the Earth Stood Still

Crítica de Ultimátum a la Tierra

Uno podría esperar que la realización del remake de una de las más emblemáticas películas de la historia de la ciencia ficción como es ‘Ultimátum a la Tierra’ sirviera para actualizar la trama a los nuevos miedos de la sociedad moderna. O en superar alguno de los escollos que lastraban en cierto modo el ritmo de la película original. O en mejorar al menos en el aspecto visual. Uno podría esperar todas estas cosas y seguir esperando eternamente.

Y es que el remake dirigido por Scott Derrickson no solo no mejora en ningún aspecto el film de Robert Wise de 1951, sino que en ocasiones uno tiene la sensación de estar ante una moderna película de serie-B. No en cuestión de presupuesto, desde luego, sino en cuanto a un guión cargado de despropósitos, lagunas y fallos. Partiendo de un innecesario prólogo hasta culminar en un previsible y sensiblero final, pasando por un incongruente comienzo (¿reunión de sabios a una hora del impacto de un meteorito?), unos personajes increíbles (ponga un astrobiólogo en su vida, ya sea para realizar cirugía, una prueba genética o interrogar a un extraterrestre) y ciertas escenas de relleno (la aparición del gran John Cleese merecería un Óscar al secundario más innecesario).

A esta renovada versión de ‘Ultimátum a la Tierra’ le falta ritmo, le falta coherencia, le falta alma. Y, sobre todo, le sobra uno de los más exasperantes secundarios del cine reciente: Jaden Smith como el hijastro de la protagonista. Su aparición, lejos de resaltar el aspecto más vulnerable y esperanzador del ser humano, solo consigue lastrar el guión y con ello exasperar al espectador. Y si hay algo que también le sobra a esta ‘Ultimátum a la Tierra’, eso es publicidad (no se olvide usted de comer hoy mismo en McDonals, ¿de acuerdo?).

Dos de los puntos fuertes en los que podía haber sobresalido este remake eran la actualización de la historia y la mejora de los efectos visuales. El primer punto no está explotado lo suficiente, quedando su mensaje ecológico-pacifista en meros apuntes bienintencionados y vacíos. Y en el tema de los efectos visuales, basar su práctica totalidad en CGI no deja de dar bastante pena.

No todo son puntos en contra en este ‘Ultimatum a la Tierra’, también hay determinados detalles dignos de resaltar, por ejemplo dos aciertos de guión como son las esferas-arca de Noé o los insectos metálicos que conforman a Gort. También el aparente respeto a la película original que transpira esta adaptación. Y la belleza de Jennifer Connelly. O lo acertado del casting al meter a Keanu Reeves en el papel de inexpresivo extraterrestre (o el director de casting es un cachondo, o Keanu ha aceptado por fin sus limitaciones).

Solo de decepcionante se puede calificar esta película, que no sabe aprovechar el espíritu actual de paranoia mundial (algo que sí se explotó en otro moderno remake, ‘La guerra de los mundos’) y que cae en la sensiblería barata incurriendo por el camino en notables fallos de guión. Solo dos apuntes más para terminar, referidos ambos al final de la película y que hacen que salgas del cine con cara de bobo: ¿los insectos metálicos no saben pasar por debajo de los puentes? Y sobre todo: ¿qué ha pasado para que el bueno de Klaatu cambie de opinión sobre el destino de la humanidad en el último momento? Si es que está claro, los humanos somos unos cabrones, sí. Pero unos cabrones entrañables y de buen corazón… Eso o que se imponía un ‘happy-end’ de cara a las navidades. A saber.

Crítica de Ultimátum a la Tierra

El remake de "Ultimatum a la Tierra" es algo más que una puesta al día: en algunos aspectos, parece una película totalmente nueva. Y eso es de agradecer, porque por muy clásico que sea el filme original de Robert Wise, era un pestiño algo infantiloide y ridículo.

Así, la llegada de Klaatu a la Tierra es mucho más amenazante. Durante los primeros compases de la película, la sensación de peligro es constante, desde el desconcierto inicial con luces en el cielo hasta la llegada de la nave de Klaatu. De la mano de Helen Benson (interpretada con su habitual buen hacer por Jennifer Connolly) el espectador conocerá al emisario de estos alienígenas, Klaatu (un hierático Keanu Reeves que no lo hace mal) y sabrá que se nos ha condenado por descuidar nuestro planeta.

En su particular viaje por evitar que seamos borrados de la faz de la Tierra, Klaatu hará un viaje de descubrimiento similar al de la película de 1950, pero dentro de una atmósfera militarizada y hostil: es evidente que se ha querido reflejar la situación actual de desconfianza e ímpetu beligerante, y aunque pueda parecer que cae en la caricatura, las situaciones planteadas tienen su lógica. Así, el personaje de Kathy Bates como Secretaria de Defensa es el avatar de todos los males de la Administración Bush, y os preguntaréis constantemente por qué demonios no cierra la boca.

Aunque entretiene y a mitad de película la cosa empieza a chorrear unos efectos especiales de calidad, la película tiene un tira y afloja con el ritmo, quizás porque Scott Derrickson está un poco como pez fuera del agua: un vistazo a su filmografía nos revela que está especializado en terror, y a veces parece que "Ultimatum a la Tierra" le viene un poco grande: hay escenas reiterativas y alguna escena que directamente sobra, como la charla sobre microorganismos ultra resistentes del principio.

En definitiva, "Ultimatum a la Tierra" es una película más que entretenida, con algunas escenas de esas que se quedan grabadas en la mente (en general, todo lo relacionado con Gort, el robot que acompaña a Klaatu, os va a encantar) pero con cierto regusto amargo de que le falta un hervor, una mano que hubiera sabido orquestar como es debido esta peculiar sinfonía del fin del mundo.

Por cierto, cansa la tendencia actual en ciertos filmes de mostrar las marcas comerciales con su propio plano detalle. A este paso, van a conseguir más tirria por parte del espectador (lo que faltaba: ¡anuncios en mitad del cine!) que ventas a la salida.

Lo mejor: Gort. Los efectos especiales. Jennifer Connolly y los secundarios Kathy Bates y Kyle Chandler como representantes de la Administración Bush.

Lo peor: Marcas comerciales con su propio plano detalle. Los fallos en el ritmo y la progresión. El soso cameo de John Cleese.