CINE · AULLIDOS
Crítica de El Increíble Hulk (2008)
The Incredible Hulk
Crítica de El Increíble Hulk
Pues al fin llegó la secuela, que se ponía en duda tras la poco memorable recaudación y pobres críticas de la primera parte. En esta secuela, los productores han optado por saltarse a la torera cualquier vestigio de la película anterior, lo que incluye el nuevo reparto, la dirección… y lo más sugerente, que es la inspiración en la serie clásica de televisión de finales de los 70. Y esto merece punto y aparte en la crítica, porque los más viejos del lugar, que abríamos los ojos como platos viendo a Bill Bixby convertirse en un verdoso Lou Ferrigno, más o menos dos veces por capítulo, seguro que sentimos todos un estremecimiento cuando volvemos a oír en la pantalla grande la famosa música de Joseph Harnell, al volver a ver la máquina de hacer escáneres craneales con una crucecita verde interpretando a un generador de rayos Gamma, al ver a David… estoooo… a Bruce Banner haciendo auto-stop por la autopista. Vamos, que la inspiración está muy clara, ya que la serie marcó a una generación estadounidense que conocen a Hulk más por la televisión que por sus comics.
En el apartado de la dirección, la película cumple tanto en el capítulo de acción, como en el de dar un McGuffin para las apariciones del Goliat verde, y aquí vuelve a hacerse patente la alargada sombra de la serie de tv, ya que tiene una buena parte de dialogo, tristeza, autocompasión y demás, que permite que el resto del reparto, Edward Norton al frente, puedan lucir el palmito y aportar la réplica humana a la película.
El resto del reparto, es lo que me parece menos aprovechado del presupuesto, salvando a Tim Roth (y puede ser una debilidad mía por el actor), ya que poner a una Liv Tyler (que por cierto, sale ojerosa perdida) y a un William Hurt, aunque no estén en el boom de su fama, tiene que tener su caché y cualquier otro par de semidesconocidos habría enmendado la plana, que tampoco es para tanto, en especial William Hurt haciendo de General Thadeus “Thunder” Ross, que está bastante desacertado. Sin embargo los cameos son una delicia, especialmente los de Stan Lee (el mejor de sus películas Marvel hasta la fecha) y el de Lou Ferrigno, pero se lleva la palma una “aparición especial” justo antes de los títulos de crédito que no quiero desvelar para que la disfruten y puedan silbar de alegría como el resto del público de la platea. También es interesante ver como se presenta Leonard Samson antes de ser Doc Samson y como un secundario recibe otra intoxicación Gamma y deja más de una pista sobre su futuro como villano eterno del coloso esmeralda, abonando el terreno para una más que posible secuela si la taquilla lo permite.
Por último, ya hablando del monstruo verde, Hulk sale mucho a pasear a plena luz del sol, y eso hace que a un presupuesto limitado para efectos especiales se le vea un poco el plumero, ya que canta demasiado a animación. Para mí esto no es muy molesto, pero si es algo mas fastidioso el ver las expresiones de niño despistado que le dibujan en la cara continuamente, con lo que se disfruta al ver a un Hulk con la cara torcida por la ira. Por supuesto, el tour de force de la película se produce en el enfrentamiento entre Hulk y la Abominación, y aquí sí que lo podemos pasar de lo lindo viendo a dos gigantes liándose a mamporros por la ciudad, causando el caos y la destrucción y utilizando cualquier cosa como arma.
Un buen divertimento para el verano, para mayores y jóvenes.
Lo mejor: los cameos, el homenaje a la serie de TV clásica, los guiños continuos a los comics Marvel y el ignorar a su antecesora de Ang Lee.
Lo peor: Hulk demasiado informatizado, “Thunder” Ross, no demasiada acción y las ojeras de Liv Tyler.
Crítica de El Increíble Hulk
Hulk nunca ha sido un superhéroe al uso, y no me refiero solo a ese enfermizo color verde que le caracteriza. Bebiendo directamente de ‘El Dr. Jekyll y Mr. Hyde’ de Stevenson, Hulk nos presenta a un científico de nombre Bruce Banner incapaz de controlar a su gigantesco y monstruoso alter ego creado accidentalmente por radiación, lo que le convierte en un peligro tanto para enemigos como para amigos. La principal virtud de la película filmada en 2003 por Ang Lee, que a tenor de sus incontables tiempos muertos iba de la mano de su principal defecto, era la dimensión dramática que supo imprimir el director taiwanés a las vicisitudes de los protagonistas del film. Como esta arriesgada propuesta defraudó tanto a la crítica como a los aficionados al cine superheroico, esta nueva incursión en el personaje se desvincula por completo de aquella y apuesta por la inmediatez del género de acción.
Los orígenes de la dualidad entre persona y monstruo se reducen a rápidos apuntes en los créditos de inicio, lo que le permite al director ir directamente al grano para firmar espectaculares escenas de acción a las que en ocasiones se le nota demasiado el uso del ordenador (el propio Hulk a la cabeza). Si bien los grandes protagonistas del film son los efectos especiales, la nueva entrega de este desbocado gigante verde cuenta en sus filas con actores de primer orden. Edward Norton es mejor actor que Eric Bana, aunque resulte extraño verle en el rol de un superhéroe. Además Liv Tyler resulta mucho más blandita y ñoña que su antecesora Jennifer Connelly. En el apartado de villanos la interpretación de William Hurt es correcta y Tim Roth sorprende en su papel de antítesis del héroe.
Exenta de la carga poética que imprimió Ang Lee a la anterior ‘Hulk’, Louis Leterrier falla en el intento de darle carga dramática a un personaje que sin duda lo requiere, pasando de puntillas por su evidente trauma y aderezando el espectáculo con algo de infantil sentido del humor. La inevitable historia de romance resulta de manual, y en ella recae alguno de los momentos más aburridos y absurdos del film (tanto sacar fuerzas de flaqueza por inspiración de la persona amada llega a saturar).
Sorprende que una película de estas características cuente únicamente con tres escenas de acción, pero eso sí, cada una de ellas con la suficiente entidad (y suficientemente largas) como para vertebrar el metraje. A modo de asaltos entre héroe y villano, estas escenas nos muestran la evolución de ambos personajes desde su presentación hasta su final. Final que decepciona por esquivo y ambiguo, dejando el regusto en el aficionado de que un malo como Abominación merecía ser finiquitado de una manera más memorable.
La película es mucho más entretenida que su antecesora, y mantiene en vilo con sus trabajadas escenas de persecución y pirotecnia (que en algún momento aislado recuerdan a la trilogía Bourne). Contiene los consabidos cameos de Stan Lee y Lou Ferrigno (¡y hasta de Bill Bixby!), y los fans del héroe disfrutarán de sus guiños (ese Hulk grisáceo…) y se sentirán satisfechos al identificar personajes de la saga como Leader o el doctor Samson.
Se esperaba mucho de este nuevo ‘Hulk’, y aunque no decepciona, pierde muchos puntos al compararla con la reciente y brillante ‘Ironman’. Eso sí, el epílogo del film levantará los aplausos de los aficionados al universo Marvel. La película de ‘Los Vengadores’ está cada vez más cerca, y esta vez no hay que esperar a que terminen los títulos de crédito para darse cuenta de ello.