CINE · AULLIDOS
Crítica de La Cámara Secreta (2002)
My Little Eye
Crítica de La Cámara Secreta
Parece que está de moda el uso de las nuevas tecnologías para realizar una película de terror. Títulos como Miedo.Com, Más de mil cámaras velan por tu seguridad y ahora, La Cámara Secreta, dan muestra de ello.
El problema que tienen estos títulos es que dan por sentado que el espectador que va a verlas es imbécil. No hace falta ser un experto en Internet para darse cuenta que generalmente lo que plantean estas películas es absurdo. Es fácil, si no tienes demasiada idea sobre un tema, no escribas sobre él.
Partícularmente no me aburría tanto viendo una película de terror desde Aún se lo que hicistéis el último verano, y he visto cosas bastante malas desde entonces. Pero aquí se juntan una historia absurda que no engancha de principio a fin, unos actores muy limitados, y una dirección pésima, cuya idea de asustar consiste en abusar de sonidos estruendosos.
Lo único que se salva de la quema es la fotografía, que consiguió un galardón en el pasado festival de Sitges. Su mérito está en grabar con cuatro cámaras digitales una misma escena desde varios angulos diferentes, conviertiendo la pantalla de cine en una pantalla de ordenador.
Dos puntualizaciones: La primera, es que una película como El Resplandor no se merece tener un guiño –con hacha incluida- al finalizar La Cámara Secreta. La segunda, es una frase que pasará a la historia de diálogos absurdos de la historia del cine: “He usado todos los programas piratas peligrosos que conozco con puerta trasera”.