CINE · AULLIDOS
Crítica de Macabro (1980)
Macabre
Crítica de Macabro
Un hombre ciego que arregla instrumentos musicales, una mujer adúltera enamorada perdidamente de su amante, una niña con muy mala leche y una inquietante vena psicópata. Todos ellos conforman esta curiosa película, primer largometraje dirigido por Lamberto Bava. ‘Macabro’ es todo un catálogo de escenas extrañas que hacen honor al propio nombre del film. La ambientación está logradísima, transmitiendo una sensación desasosegante. Es sin duda este ambiente enrarecido el que mantiene la atención del espectador a través del metraje, aunque en ocasiones la reiteración de situaciones y el no saber muy bien hacia donde se dirige la trama hace que el interés decaiga.
‘Macabro’ está plagado de personajes enfermizos, desde la madura mujer enamorada de su difunto amante (¿cómo no llamar ‘macabro’ a una película en la que la necrofilia tiene tanta importancia?) hasta su enamoradizo y obsesivo casero ciego, pasando por esa hija desequilibrada que atesora un terrible secreto del que solo ella y el espectador es consciente. Todos ellos hacen que la trama gire alrededor de los límites de la locura a través de sus personalidades perturbadas, impregnando a la cinta de un mal rollo constante que no decae en ningún momento.
La actuación de sus actores principales sustenta toda la película, especialmente por parte de Stanko Molnar y sobre todo Bernice Stegers (en cuyo cuerpo y rostro se mezcla a la perfección la sensualidad y el terror).
El ritmo de ‘Macabro’ es pausado, todo sucede sin grandes estridencias y la trama se va desenvolviendo en leves y turbulentos detalles. Solo el final del film se desmadra en su lento desarrollo desde su impactante comienzo, con una de esas escenas intrigantes que pone en duda todo lo visto anteriormente. Sin duda una culminación extraña, casi surrealista, para una película perturbadora y la mar de macabra. Hará las delicias de los aficionados al terror italiano de los años 80, con sus dosificadas dosis de sangre, algo de sexo (aunque tremendamente insano) y su lograda sensación de inquietud.