AULLIDOS.COM

Entra o crea tu cuenta gratis

Entra con Google o con tu correo y elige tu nombre e icono.

o

CINE · AULLIDOS

Crítica de La Guerra de los Mundos (1952)

The war of the worlds

Crítica de La Guerra de los Mundos

La idea de adaptar la novela "La guerra de los mundos" de H.G. Wells llevaba largo tiempo pululando por los despachos de las mayores productoras cinematográficas, pero nunca se encontraba el momento propicio para grabar una película de tales características. Tras la Segunda Guerra Mundial el mundo se encontraba en un permanente estado de alerta, la amenaza a nivel global se palpaba en el ambiente. Sin duda alguna era un buen momento para azuzar los miedos apocalípticos del público. Buen ejemplo de ello son las referencias constantes a los últimos conflictos bélicos de la época (la voz en off de la entradilla, el uso de la bomba atómica contra los marcianos...), así como a los riesgos de los nuevos y peligrosos avances tecnológicos.

El principal atractivo del film fueron los efectos especiales, punteros para la época (de hecho ganó el Oscar en dicha categoría) pero en su mayoría entrañablemente obsoletos a día de hoy (los rayos calóricos, el ojo tricolor de los extraterrestres extrañamente similar al símbolo antiguo de una cadena de televisión...). Aún así, alguno de los trucos visuales sigue manteniendo su frescura y su capacidad para sorprender. Uno de los mayores aciertos de esta versión de "La guerra de los mundos" es el genial uso de los efectos de sonido y de los juegos de luces, en los que recae gran parte de la fuerza del ataque extraterrestre.

El argumento de la película es clásico pero eficaz: una amenaza del espacio exterior, un héroe en apuros, una bella joven a la que proteger, una carrera contra reloj para encontrar una solución cada vez más difícil. El principal problema de "La guerra de los mundos" es el protagonismo temprano y excesivo del ejército, con el que el público no llega a sentir afinidad ni apenas preocupación, y por el que se pierde pronto el interés. Tampoco ayuda la recurrente perorata religiosa (sobre todo hacia el final del film) que se proclama como solución a los males del mundo. Y eso que en un principio ciencia y religión no parecían excluyentes sino complementarias, resultando novedoso que en manos de ambas ramas se intentara resolver el conflicto. Finalmente, como no podía ser de otro modo, la ciencia no tiene nada que hacer frente a la religión (y eso que H.G. Wells era rematadamente ateo, ateísmo palpable en buena parte de su obra).

"La guerra de los mundos" es una película muy entretenida en la que se puede vislumbrar buena parte de las preocupaciones sociales de la época. Un mito de la ciencia ficción catastrofista protagonizada por Gene Barry y Ann Robinson (que realizaron un pequeño cameo en la brutal nueva versión del clásico dirigida por Steven Spielberg). Los herederos de Wells quedaron tan satisfechos con el resultado final de esta adaptación que cedieron los derechos de "La máquina del tiempo" al mismo productor, el mítico George Pal ("El tiempo en sus manos", "Cuando los mundos chocan"...)