CINE · AULLIDOS
Crítica de Mothman: La última profecía (2002)
Mothman
Crítica de Mothman: La última profecía
S, De tapadillo llegó hace tres años a nuestras salas la
interesante película de suspense Mothman, supuestamente basada en hechos
reales a partir de una novela de John Keel, y protagonizada por un cada vez
más olvidado Richard Gere.
Lo primero que cabe destacar de la película es su impecable factura técnica,
pues el poco conocido Mark Pellington otorga con sus eficaces encuadres y
movimientos de cámara una atmósfera opresiva y misteriosa que acaba por
dotar al filme de una sobriedad impropia para este tipo de género. Esta
sensación viene potenciada por la estupenda fotografía de Fred Murphy y el
buen hacer de los protagonistas principales -Gere, Linney y Patton- que
llenan a sus personajes de una humanidad que hace que el espectador se
identifique con ellos, a pesar de que sus acciones no resulten siempre
racionales.
El guión sabe jugar sus bazas y flirtea con el misterio y lo sobrenatural,
si bien acaba derivando en el suspense de corte más clásico. Aquí radica
otro de los logros del filme, ya que no cae en los recursos típicos del
género y se centra en narrar la evolución psicológica del traumatizado
personaje que encarna Gere. Sin embargo, el resultado final es un tanto
agridulce debido a que no se nos explican todas las causas, lo que provoca
que el espectador se encuentre al final del metraje con una sensación de
vacío que viene a mostrar que el filme podía haber dado para mucho más.
Quizá el aficionado al cine de terror convencional se aburra con esta
historia, algo lenta e intimista, pero si es de esos a quienes les gusta
atender a los detalles, comprobará que Mothman está plagada de símbolos
referentes al subconsciente humano que pueden llevarle a varias lecturas.