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CINE · AULLIDOS

Crítica de Sangre Para Drácula (1973)

Blood For Dracula

Crítica de Sangre Para Drácula

Tras el éxito de "Carne para Frankenstein", el ciclo terrorífico de Andy Warhol sigue y se cierra con esta versión softcore de Drácula. Una versión totalmente libre y con multitud de lecturas políticas. Aquí se nos presenta a un vampiro moribundo y en silla de ruedas, al cual le quedan pocos dias de vida ante la falta de sangre de mujeres vírgenes. Pues se nos hace ver que en toda Europa reina la promiscuidad y que las jóvenes doncellas castas se han extinguido, y con ello, el poder del conde transilvano. Todo ello no está exento de un tono sarcástico y delirante, al arranque del film, vemos a Drácula y a su criado decidiendo trasladarse a Italia, donde suponen que siendo un país con tan sólidas costumbres católicas encontrarán fácilmente doncellas puras. El lugar que eligen es un caserón perteneciente a un honorable aristócrata padre de cuatro hermosas jóvenes. Enseguida vemos que el guapo jardinero se pasa todo el dia beneficiándoselas. Un joven jardinero comunista, lleno de vida, potencia sexual y vitalidad, este se convertirá en la gran amenaza del conde, un conde moribundo, enfermo y patético, ultima representación de un régimen de nobles y aristócratas ¿Lo captan?

Todo ello es narrado de forma bastante movida, todas las escenas protagonizadas por las hijas del aristócrata italiano (interpretado por el maestro del neorrealismo italiano Vittorio de Sica, el pobre se encuentra dentro de algo que poco tiene que ver ya con aquel ladrón de bicis) son escenas eróticas, estas aparecen siempre desnudas, números lésbicos, incesto o las visitas del jardinero interpretado por Joe Dallesandro (un star del cine erótico y cine gay de la década, Andy Warhol lo descubre posando para la revista Physical pictorial). Otro de los detalles que convierten a este film en producto de culto, y hace que se diferencie de los otros filmes de vampiros es el gore, aquí de la mano de Carlo Rambaldi. Cada vez que el vampiro intenta beber de la sangre de una de las hijas (Udo Kier lo representa magistralmente, como si de un toxicómano en plena crisis de mono se tratara), su cuerpo rechaza esa sangre de no-virgen en forma de salvajes vomitonas. Vemos a Udo Kier retorciéndose de dolor, mostrándonos a un Drácula como nunca lo hemos visto antes. La casquería, tiene su mayor festín en el desenlace de la película, con un desmembramiento espectacular a base de hachazos. En este punto, cabe señalar que la película, al igual que "Flesh for Frankenstein" estuvo supervisada por Antonio Margheriti, uno de los reyes de las exploit italianas ("Apocalipse domani"). Lo que es la realización de Morrissey no es que se pueda decir que sea ninguna maravilla, aunque si se entrevé un esfuerzo y intención de ofrecer planos totalmente cuidados y muy artísticos, la cosa decae en algunos momentos, y la banda sonora no es que ayude demasiado. Pero de todas formas, el conjunto es muy agradable y tiene un toque personal que lo hace único. Y tengamos en cuenta que la cosa siempre es mas cercana al soft que al terror o fantástico ¿Adivinan la solución para que la única hija virgen del aristócrata no sea victima del vampiro? Asi que la película se puede considerar sencillamente una exploit mas con el nombre de Warhol con letras bien grandes, que no una revisión del mito para paladares exigentes. Pero seguro que hará las delicias de gourmets mas o menos morbosos.