CRÍTICA DE LAS RUINAS

Por Emilio Martínez
 
El cine de terror parece empeñado en hacer la puñeta a las agencias de viajes y touroperadores. Si la Republica Checa no salía muy bien parada en 'Hostel' o las playas brasileñas dejaban de ser paradisiacas en 'Turistas', ahora México y sus maravillosas ruinas mayas son el escenario para un nuevo festín de hemoglobina.

'Las Ruinas' toma como punto de partida el viaje de un grupo de jóvenes a unas ruinas mayas (que por supuesto no aparecen en ningún mapa ni en Google Earth) para convertir su vida en una pesadilla a merced de una planta devorahombres (sic).

La película está basada en la novela homónima de Scott Smith, un autor no demasiado conocido por estos lares, pero que hace unos años escribió la fantástica 'Un Plan Sencillo' que Sam Raimi llevó con maestría a la gran pantalla.

Como ya he comentado, las plantas tienen una gran importancia en 'Las Ruinas': por un lado, la planta sedienta de sangre que hace la vida imposible a los sufridos protagonistas, y por otro, la plantas que debió fumarse Smith para escribir una novela con un argumento tan disparatado como éste.

No es que la película no entretenga (que lo hace), pero sin duda 'Las Ruinas' será recordada (es un decir) por exprimir al máximo un único escenario así como un argumento inverosimil y rocambolesco como éste (esas flores imitando sonidos).

Es de agredecer que lo mejor de la película sean sus momentos sangrientos cortesía de una joven automutilandose y una amputación de piernas artesana con homenaje a 'Posesión Infernal' incluído.

En definitiva, 'Las Ruinas' es un título más dentro de la nueva corriente de "cine de terror no apto para turistas" que parece funcionar tan bien a los grandes estudios ya que con cuatro duros realizan películas que funcionan bastante bien en taquilla. Se olvida tan rápido como se ve.

Lo Mejor: La automutilación.
Lo Peor: El planteamiento es absurdo.
 
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