CINE · AULLIDOS
Crítica de DeathWatch (2002)
DeathWatch
Crítica de DeathWatch
En un reducido periodo de
tiempo se han estrenado tres películas con
un argumento bastante similar en nuestro
país. En Dog
Soldiers, un grupo de soldados de las
fuerzas especiales debían
sobrevivir toda una noche en una cabaña del
ataque de una manada de
hombres lobo. El Bunker nos
trasladaba a la Segunda Guerra
Mundial, donde un batallón de soldados
permanecía encerrado en un
bunker en el que habitaba una fuerza
sobrenatural. Ahora,
DeathWatch nos muestra las andanzas
de unos soldados que
quedan atrapados en una trinchera durante la
Primera Guerra Mundial.
Dog Soldiers además de ser la más
original, es también la
mejor película de las tres. El Bunker
y DeathWatch no
sólo compiten en argumento, también lo hacen
en aburrimiento.
DeathWatch es una película sosa, no
crea tensión, no hay
giros inesperador, no tiene nada.
Los actores están tan horribles que no
merece la pena hablar mucho
de ellos. Ninguno se cree su papel, es más,
Jamie Bell parece que
sigue en Billy Elliot. Es cierto que
hay películas como
Aún se lo que hicistéis el último
verano donde los actores
están igual de mal -e incluso peor-, pero la
diferencia es que
DeathWatch es una película que
pretende ser "seria", que no
está dirigida exclusivamente al público
adolescente, si no a uno un
poco más exigente.
Las escenas "inquietantes" de la película se
resumen en movimientos
de cámara a lo largo de la trinchera, ruidos
de fondo, la cara
asustadiza de Bell y poco más. Asimismo la
innecesaria y absurda
moralina final de la película acaba por
rematar un título que se
olvida en cuanto se ve.
Lo mejor que se puede decir sobre
DeathWatch es el esfuerzo
que está haciendo el cine inglés para
competir, como ya hiciera en
la época de la Hammer, con el
norteamericano.