CRÍTICA DE UNREST

Por Ramón Ruestes
 
La portada de la película reza “La primera película que utiliza cadáveres auténticos” y incluye el sello del festival de Sitges. La película fue seleccionada por el After dark horror fest, en sus 8 films to die for. Una película donde la acción transcurre en un deposito de cadáveres en una facultad de medicina.

Dios, que lejos queda ya esa maravillosa “Re-animator” de Stuart Gordon. Pues la cuestión, es que la película se queda en nada apenas los primeros veinte minutos, donde ya estas harto de tanto dialogo sin sentido y donde ya puedes contabilizar por lo menos unos diez errores vergonzosamente molestos; La película empieza con dos empleados de la facultad preparando los cuerpos para la disección.

Resulta que estos son guardados en un gigantesco tanque de formol, y deben pescarlos con un gancho ¿Cómo se puede comer eso? Los aspirantes a cirujano apenas usan mascaras, y eso que durante toda la película se quejan del olor. Un guión que hace aguas por todas partes, los personajes parecen deambular todo el tiempo sin ton ni son. El espíritu de un cadáver, primero pertenece a una prostituta, luego es paciente de un psiquiatra, y mas adelante nos dicen que era una famosa arqueóloga descubridora de un culto Azteca en...en ¿Brasil???? El asunto es francamente molesto.

Pues poco se puede hacer cuando un guión ha sido elaborado de forma tan despreocupada (y no exagero, eso es algo perceptible en todo el metraje). Aléjense de este despropósito a toda costa.

Cierto es que entre estas producciones con destino directo a los estantes de los videoclubs, puedes encontrar algún que otro divertimento. Esta no lo es.
 
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