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CINE · AULLIDOS

Crítica de Miedos 3D (2010)

The Hole 3D

Crítica de Miedos 3D

Un agujero en el sótano abierto imprudentemente y del que parecen salir los mayores miedos de aquel que lo ronda. De eso trata mayormente este ‘Miedos 3D’, un argumento que a priori no parece demasiado original (¿en cuantas películas de terror hay una premisa similar a esta?) pero que en manos de un artesano de la talla de Joe Dante se convierte en una experiencia altamente disfrutable y de lo más entretenida.

Con ‘Miedos 3D’ Dante consigue firmar una película de indudable espíritu ochentero, que por momentos recuerda a algunas de sus cintas más conseguidas (cierta pelea con un payaso rememora alegremente su maravillosa ‘Gremlins’). Se trata de un terror juvenil en la que el director prefiere jugar la mayor parte de sus cartas a la recreación de un sentimiento de inquietud y misterio.

Su siguiente mejor baza es el tratamiento de sus personajes protagonistas, chavales que, por primera vez en mucho tiempo dentro del género, no dan ganas de estrangularles a los quince minutos de metraje. Sus reacciones y sus conversaciones son altamente creíbles, y es fácil que el espectador empatice con ellos. También habría que resaltar el buen uso que se hace en todo momento de la música, realzando los aspectos más misteriosos de la trama, así como una creación de decorados que, especialmente en su tramo final, recuerdan al cine expresionista alemán. También existen bastantes guiños cinéfilos, incluso a su propio cine, que el director disemina a lo largo del film y que no dejan de ser divertidos de encontrar.

Además, Dante se atreve a mezclar efectos visuales tradicionales con las nuevas tecnologías. De hecho ‘Miedos 3D’ se convierte en una de las películas en las que el uso de las tres dimensiones está mejor integrado en la trama (aunque el director se permita ciertas y facilonas licencias), consiguiendo alguno de los momentos más disfrutables hoy por hoy con las incómodas gafitas 3D a cuestas.

No podemos decir que Dante se hubiera ido del todo, por mucho que su último film completo se remonte a 2003 con la simpática aunque olvidable ‘Looney Tunes, de vuelta en acción’.

De hecho sus dos episodios para la serie Masters of Horror son de los más recordados entre los aficionados (y con el segundo de ellos, ‘El eslabón más débil’, este ‘Miedos 3D’ guarda, salvando las distancias, ciertas similitudes). Aún así esperemos que a partir de ahora exista más continuidad por su parte, y podamos ver más películas del director estrenadas en cine en los años venideros.

Crítica de Miedos 3D

Para una determinada generación de cinéfilos, hay un tema recurrente y que, tarde o temprano, siempre surge en cualquier tertulia que se precie: ¿qué pasaría si películas como “Gremlins” o “Los Goonies” se estrenasen ahora? ¿Despertarían la misma pasión y gozarían del mismo éxito que en su momento? Estas cuestiones, como cualquier hipótesis, son difíciles de responder con exactitud pero, en cierto modo y a juzgar por su tibia acogida, “Miedos 3D” viene a decirnos que… no. Para la mayoría, los años 80 murieron hace tiempo y, con ellos, parte de la ingenuidad del espectador.

Salvando las distancias con los clásicos antes citados, el nuevo trabajo de Joe Dante, tras sus estupendos episodios de “Masters of Horror”, es un (auto)homenaje a aquella época. Una propuesta nostálgica y artesanal. Una película que supedita la fantasía a la truculencia y en la que el clasicismo gana la batalla al montaje epiléptico y a la cámara en mano. Y es ahí donde radican sus mayores virtudes, pero también los recelos o la indiferencia que el film parece haber causado en muchos espectadores.

En un género actualmente dominado por el torture porn y el horror de postproducción, resulta difícil, por no decir imposible, que el rostro de un payaso o una estancia sumiéndose en la oscuridad generen pavor o inquietud en la audiencia. Quizá por eso la película no ha terminado de encontrar su público y aún permanece inédita en muchos países (Estados Unidos entre ellos).

Una lástima porque el film tiene muchos valores que se advierten si uno se acerca a él sin prejuicios y con cierta predisposición. Sólo así se puede apreciar en su justa medida un relato más profundo de lo que parece y que, dentro su tono adolescente y naïf, apela a terrores mucho más reales y adultos que en la mayoría de propuestas coetáneas. No en vano ahí están las referencias al expresionismo alemán que inundan el clímax final y también el guiño a “La Divina Comedia” y que, lejos de ser gratuito, anticipa que los protagonistas, como en la obra de Alighieri, se redimirán enfrentándose a su propio infierno.

Un infierno perfectamente plasmado por Dante; siempre mejor dirigido que escrito (el guión de Mark L. Smith adolece de un desarrollo central algo rutinario y de verbalizar en exceso sus intenciones) pero que gana enteros en su último tercio (atención a la excelente música de nuestro compatriota Javier Navarrete y a la dirección artística en el mencionado clímax).

Por todo ello, y a pesar de su discreto estreno, “Miedos 3D” no merece ningún desdén por parte del aficionado ya que resulta una película honesta, arriesgada y que trata al espectador con respeto; incluyendo un empleo de las tres dimensiones que juega más a la inmersión que al efectismo. Pero sobre todo es la constatación de que Joe Dante debería prodigarse más y de que, para algunos, los 80 siguen estando muy vivos.

Lo mejor: Su valiente apuesta por un cine de terror que ya no se hace.

Lo peor: Que para muchos espectadores resulte una película vacía y sosa o, aún peor, desfasada.